Verón- Punta Cana:– Han pasado casi tres meses desde aquel 11 de diciembre que le cambió la vida a la familia De los Santos Chalas, y el silencio pesa más que nunca. Desde entonces, nadie sabe dónde está Justing Geylhord De los Santos Chalas, un joven de 23 años, oriundo de San Cristóbal, que llevaba más de tres años residiendo en Verón–Punta Cana en busca de un mejor futuro y estabilidad laboral.
Su hermana, Joane Chalas, revive una y otra vez la última escena que conocen. Justing salió como de costumbre rumbo a San Cristóbal. Iba en su motocicleta, con su casco puesto y la maleta que siempre llevaba cuando viajaba. Pero esta vez nunca llegó. La alerta se encendió cuando el dueño del apartamento donde residía, en el sector Samaritano Primero, llamó para preguntar si había llegado bien. No era así.
La familia comenzó a indagar. El casco estaba en la vivienda, pero la maleta no apareció. El motor, inexplicablemente, estaba en manos de un menor de edad. Según relató el joven a la Policía, Justing le dejó la motocicleta porque supuestamente iba a alquilar un vehículo junto a otro muchacho conocido como “Profeta”. Sin embargo, sus familiares aseguran que nunca han logrado dar con el paradero de esa persona.
Justing trabajaba como maestro pintor de edificaciones. Era independiente y tenía a su cargo a un compañero de San Cristóbal y a un hombre de nacionalidad haitiana. De acuerdo con su familia, ambos habrían mostrado inconformidad con un pago reciente. El ciudadano haitiano presuntamente llegó a romper la puerta de su vivienda, mientras que el otro trabajador lo habría amenazado de muerte. Para esa fecha, según sus parientes, el joven tenía alrededor de 300 mil pesos producto de su trabajo.
De tez morena, contextura delgada y aproximadamente 1.87 metros de estatura, Justing es fácilmente reconocible por su distintivo peinado estilo rasta (dreadlocks). Fue visto por última vez alrededor de las 5:00 de la mañana del 11 de diciembre de 2025, en el lugar donde residía en Verón–Punta Cana.
Desde entonces, la incertidumbre consume a su familia. Cada día sin noticias aumenta la angustia. “No sabemos nada de él”, repite su hermana, aferrada a la posibilidad de que alguien haya visto algo o escuchado algo que pueda ayudar.
“Mi hermano nunca se despegaba de sus celulares ni de las redes sociales. La última vez que rastrearon uno de sus dos teléfonos marcó que estaba en San Pedro de Macorís, pero, a decir verdad, no se le ha dado seguimiento a este caso y estamos desesperados”, expresó.
La familia agradece cualquier información que pueda ayudar a dar con su paradero. Si alguien tiene algún dato, por pequeño que parezca, puede comunicarse a los números 829-793-1100 y 829-230-9723. Para ellos, cualquier detalle puede ser la pieza que falta para volver a encontrarlo.
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