Cada 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una fecha proclamada en 1993 por la Organización de las Naciones Unidas para promover la libertad de expresión, evaluar la situación del periodismo en el mundo y recordar la importancia de proteger a los comunicadores.
La jornada tiene como propósito destacar el papel de una prensa libre e independiente, así como alertar sobre los riesgos que enfrentan periodistas en el ejercicio de su labor. También se rinde homenaje a quienes han perdido la vida mientras informaban.
La conmemoración se basa en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce la libertad de expresión como un derecho fundamental que incluye investigar, recibir y difundir información sin restricciones.
Este año, el enfoque gira en torno a la necesidad de garantizar condiciones seguras para el ejercicio del periodismo en todos los medios, desde los tradicionales hasta las plataformas digitales.
A nivel global, organismos internacionales advierten que periodistas continúan enfrentando amenazas, intimidación, violencia y censura. En la última década, más de 600 comunicadores han perdido la vida, mientras otros han sido detenidos o atacados.
Ante este panorama, el sistema de la ONU ha impulsado iniciativas como el Plan de Acción sobre la Seguridad de los Periodistas, con el objetivo de promover entornos de trabajo más seguros y combatir la impunidad en los delitos contra la prensa.
El Día Mundial de la Libertad de Prensa se mantiene como un espacio para reflexionar sobre los desafíos del periodismo y reforzar el compromiso con el derecho a la información.
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