La película de ciencia ficción ‘La última casa’, protagonizada por Greta Lee y Wagner Moura, está disponible desde este domingo en Netflix con una historia de supervivencia que sigue a una familia atrapada durante años dentro de su hogar, mientras una fuerza invisible mantiene selladas las puertas y ventanas y extrañas criaturas emergen en medio de lluvias constantes.
Dirigida por Louis Leterrier, conocido por trabajos como Fast X y El increíble Hulk, y escrita por Matthew Robinson, la cinta plantea una particular versión del género de invasión: las criaturas no llegan del espacio, sino que son antiguos habitantes de los océanos que existían en la Tierra mucho antes que los seres humanos.
Según la historia, su aparición está relacionada directamente con el deterioro ambiental. El consumo excesivo, la contaminación y el calentamiento global habrían provocado cambios extremos en los océanos, obligando a estas criaturas a abandonar las profundidades y entrar en contacto con la humanidad.
La trama sigue a Ann, interpretada por Lee, y Jason, encarnado por Moura, junto a sus hijos Graham y Ruth, quienes permanecen confinados en su casa durante más de cinco años.
El paso del tiempo transforma el hogar en un espacio adaptado para sobrevivir, con sistemas para recolectar agua, cultivar alimentos y conseguir animales del exterior.
Uno de los recursos utilizados por Jason es una trampa instalada en la chimenea para capturar animales, estrategia que el equipo de producción bautizó como “pesca por la chimenea”. La película contó además con la asesoría de la especialista en supervivencia Megan Hine para hacer más creíbles las técnicas empleadas por la familia.
El diseño de las criaturas estuvo a cargo del diseñador de producción Kevin Jenkins, quien las imaginó como seres de apariencia fluida y movimientos similares a los de un bailarín sobre tentáculos. Para las escenas iniciales se utilizaron elementos prácticos y un titiritero, mientras los efectos visuales completaron el resultado.
La producción también apostó por escenarios físicos para las secuencias acuáticas. El equipo construyó tanques que permitieron inundar la casa desde el interior y sumergir a los actores. El elenco recibió entrenamiento especializado para las escenas bajo el agua.
La historia da un giro cuando Jason atrapa a una de las criaturas y decide liberarla después de que Ruth interpreta sus acciones como un intento de comunicación y no como un ataque. Ese momento cambia la relación de la familia con los seres que hasta entonces consideraban una amenaza.
El desenlace plantea que la supervivencia de la humanidad podría depender de aprender a convivir con otras especies y con un planeta que ya no puede ser controlado de la misma manera.
La película termina con Ruth utilizando una radio para preguntar si existen otros supervivientes. Una voz responde entre la estática, pero Leterrier no ha revelado quién está detrás de ella y ha dejado abierta la posibilidad de que se trate de un personaje conocido.
La última escena muestra a Seattle parcialmente sumergida bajo el agua, con la Space Needle casi cubierta, mientras la familia Delgado abandona su refugio y navega hacia un horizonte abierto.
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