EFE:- El último intercambio de golpes entre Irán y Estados Unidos ha supuesto la mayor oleada de ataques contra buques en el estrecho de Ormuz desde el comienzo de la guerra, lo que ha reducido la navegación en esta estratégica vía y vuelto a disparar el precio del petróleo.
Estos ataques forman parte de la pugna entre los dos rivales por el control del estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20 % del petróleo antes del conflicto. Teherán trata de imponer su autoridad en la vía, mientras Washington busca restablecer el tráfico marítimo de petróleo.
Toma y daca en los ataques
Estados Unidos anunció que había destruido cinco petroleros iraníes el miércoles en el golfo de Omán y cerca de la isla de Jark, centro petrolero iraní, días después de informar que había hundido otros tres tanqueros de la República Islámica.
La respuesta iraní no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria aseguró haber atacado y alcanzado dos buques estadounidenses, ocho petroleros y una decena de barcos en el estrecho de Ormuz, además de una base de Estados Unidos en Jordania.
El alcance de la respuesta iraní no ha sido confirmado y, hasta ahora, solo se han corroborado cuatro ataques contra buques en la región, todos ellos contra embarcaciones no iraníes.
La agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO, por sus siglas en inglés) informó ayer de al menos cuatro «incidentes» que afectaron a buques mercantes en varios puntos del golfo Pérsico.
Por el momento, se ha confirmado un muerto en el petrolero Hercules, con bandera de Gibraltar, mientras que otro tripulante del buque se encuentra en paradero desconocido.
Medios estatales iraníes informaron anoche del sonido de explosiones en las aguas frente a las costas de las ciudades de Sirik y Minab, además de la isla de Qeshm, pero ni Teherán ni Washington han confirmado ataques en las últimas horas.
Ciclo de ataques y respuestas
Los ataques estadounidenses del miércoles contra los cinco petroleros de la República Islámica fueron una represalia por ataques previos iraníes contra sus buques en el golfo Pérsico, que a su vez Teherán ejecutó en respuesta a bombardeos anteriores de Estados Unidos.
Este ciclo de ataques y respuestas ha provocado la mayor escalada en un mes de la guerra, que comenzó el 28 de febrero, y está afectando principalmente al tráfico marítimo en Ormuz y al precio del petróleo.
El precio del barril de Brent llegó a 100 dólares por primera vez desde julio, mientras que la navegación de buques por el estrecho ha vuelto a disminuir.
Irán bloqueó el estrecho de Ormuz tras el comienzo de la guerra, el 28 de febrero, y lo ha convertido en su principal medida de presión en el conflicto. Con ello ha logrado paralizar casi todas las exportaciones de petróleo, exige que los buques que quieran cruzarlo obtengan su permiso y ataca a las embarcaciones que tratan de saltarse su bloqueo.
La República Islámica también insiste en cobrar tasas por servicios de navegación, seguridad y medio ambiente a quienes transiten por el estrecho, algo a lo que Estados Unidos se opone.
Sin embargo, en las últimas semanas Estados Unidos había logrado restablecer parte del tráfico marítimo a través del estrecho mediante una ruta meridional cercana a Omán y transportar unos cuatro millones de barriles al día, según el portal especializado estadounidense TankerTrackers. Esa cifra ahora se encontraría en la mitad.
Todo indica que los ataques contra buques no se detendrán. Irán mantiene el tono de desafío que ha mostrado desde el comienzo del conflicto y asegura que no cederá.
«Si el enemigo ataca dos o tres de nuestros objetivos, nosotros responderemos con contundencia atacando 20 objetivos», aseguró ayer el portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general de brigada Hosein Mohebi.
Además, la República Islámica tiene previsto anunciar una nueva «zona restringida» cerca del estrecho de Ormuz, con la intención de ampliar las restricciones militares sobre el corredor marítimo y limitar aún más el comercio petrolero internacional, lo que podría abrir paso a una nueva escalada.
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