España. Los cortes de luz, cada vez más frecuentes en distintos sectores del país, no solo representan una incomodidad, también pueden poner en riesgo la salud.
Uno de los productos más vulnerables ante la pérdida de la cadena de frío es el pollo envasado, que podría contaminarse sin emitir señales visibles como mal olor o cambio de textura.
Expertos en seguridad alimentaria advierten que incluso si el pollo luce bien y no huele mal, podría haber comenzado a deteriorarse si ha pasado demasiado tiempo sin refrigeración.
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), los alimentos conservados en una nevera cerrada pueden mantenerse seguros hasta por cuatro horas durante un apagón. Sin embargo, si el frigorífico se abre con frecuencia o el corte se prolonga, el riesgo de contaminación aumenta.
¿Qué hacer si sospechas que la carne se ha dañado?
Aunque es común buscar signos evidentes como mal olor o viscosidad, algunos alimentos como las pechugas de pollo pueden representar un riesgo incluso sin esos indicios. Consumir carne que ha perdido la cadena de frío puede provocar infecciones graves.
Estrategias para preservar alimentos durante un apagón
Si dispones de cocina a gas, cocinar el pollo inmediatamente es una de las mejores medidas: reduce la carga bacteriana y prolonga su conservación. Las pechugas cocidas pueden durar hasta 24 horas más en refrigeración que si permanecen crudas.
Otra recomendación es trasladar los productos más perecederos al congelador y rodearlos de hielo. Esta estrategia puede extender su vida útil hasta 48 horas, dependiendo del grado de descongelación.
Ante un corte eléctrico, actuar rápido es clave. La seguridad alimentaria no depende solo del aspecto o el olor del producto, sino del tiempo, la temperatura y las decisiones que se tomen a tiempo.
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