La miniserie documental Cocaine Air: Smugglers at 30,000 Ft. se estrenó el 11 de junio en Netflix, revisitando el escandaloso caso de 2013 cuando un jet privado fue incautado en Punta Cana con 700 kg de cocaína distribuidos en 26 maletas, a bordo de los ex pilotos de la fuerza aérea francesa Pascal Fauret y Bruno Odos, junto a otros dos pasajeros.


A través de tres episodios, la serie reconstruye el arresto, juzgamiento y la dramática fuga por mar en 2015, protagonizada por los pilotos hacia Francia, donde en 2021 fueron absueltos por falta de pruebas, a pesar de haber sido condenados inicialmente.
La producción, dirigida por Olivier Bouchara y Jérôme Pierrat, destaca por su estilo cinematográfico —con edición dramática y entrevistas a magistrados, abogados y testigos— aunque mantiene un enfoque abierto, sin emitir juicio definitivo sobre la culpabilidad de los implicados.
La participación de la periodista dominicana Alicia Ortega, junto al exprocurador Francisco Domínguez Brito, aporta un contexto crucial desde la perspectiva local, destacando las fisuras institucionales y el impacto en la RD.
El caso ha capturado la atención en la República Dominicana, donde ya lidera las tendencias de streaming, impulsado por la mezcla de crimen internacional, huida estilo Hollywood y un conflicto jurídico transnacional.
Air Cocaine no solo relanza uno de los casos más emblemáticos del narcotráfico aéreo en el Caribe, sino que también cuestiona la línea entre culpabilidad e inocencia, la justicia de frontera y el poder mediático. Una mirada intensa que deja más preguntas que respuestas.
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