GRECIA. A partir de este martes, Grecia inició la aplicación de una nueva tasa para los pasajeros de cruceros que lleguen a islas de alta demanda turística, como parte de una estrategia para mitigar los efectos del turismo masivo y mejorar la infraestructura local.
Según datos obtenidos por la Agencia de, la medida, aprobada en 2023, fija un impuesto de hasta 20 euros por pasajero en Santorini y Mykonos, y cinco euros en otras islas, durante la temporada alta que va del 1 de junio al 30 de septiembre.
Un portavoz del Ministerio de Finanzas, sostuvo que el objetivo principal es regular la creciente afluencia de turistas que, en algunos destinos del mar Egeo, ha alcanzado niveles críticos. Solo Santorini recibió más de 1,3 millones de pasajeros de cruceros en 2024, mientras que Mykonos rozó cifras similares.
Grecia espera recaudar 50 millones de euros anuales con esta medida, los cuales se destinarán a mejorar los servicios en los puertos y otras infraestructuras insulares.
El Banco de Grecia informó que en 2024 el país recibió 40,7 millones de turistas, un aumento del 12,8 % respecto al año anterior, lo que refleja un repunte sostenido de la actividad turística. El sector de cruceros, en particular, experimentó un crecimiento del 22,4 % en ingresos.
Sin embargo, la decisión no ha estado exenta de críticas. El director de la autoridad portuaria de Mykonos, Athanasios Kousathanas-Megas, solicitó al Gobierno posponer la entrada en vigor del impuesto, argumentando que genera “una competencia desleal” entre las islas que aplican tarifas más altas y aquellas que no están sujetas a la medida.
La implementación griega se suma a otras acciones en Europa para gestionar el turismo masivo. En Venecia (Italia), se introdujo en 2024 una tarifa de entrada de 5,15 dólares en días de alta concurrencia.
En España, el Gobierno ha tomado medidas contra alojamientos turísticos irregulares en plataformas como Airbnb, y lugares como Ibiza han comenzado a limitar la circulación de autos y caravanas de visitantes. Además, han surgido protestas ciudadanas contra la saturación turística en zonas residenciales.
Con esta tasa, Grecia se une al grupo de destinos europeos que buscan un equilibrio entre los beneficios económicos del turismo y la necesidad de proteger su entorno, infraestructura y calidad de vida local.
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