La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) aseguró que el Gobierno cubano continúa “reprimiendo y castigando” a disidentes y críticos, al tiempo que mantiene detenciones arbitrarias y agrava las condiciones de vida de la población, en medio de una profunda crisis económica.
En su más reciente informe global, publicado este miércoles, la ONG presentó un balance sobre la situación de los derechos humanos en Cuba durante 2025, en el que advierte que las autoridades “detienen arbitrariamente, acosan e intimidan a críticos, activistas independientes, periodistas y opositores políticos”.
El documento señala que muchos de los detenidos han sido recluidos en régimen de incomunicación y que algunos denunciaron haber sido golpeados y sometidos a prolongados períodos de aislamiento.
HRW también hace referencia a los participantes en las manifestaciones antigubernamentales de julio de 2021, de los cuales 359 permanecían en prisión hasta octubre pasado, con condenas de hasta 22 años, según datos de la ONG Justicia 11J. Otros cientos continúan bajo arresto domiciliario u otras medidas restrictivas.
Asimismo, cita cifras de Prisoners Defenders, que estimaban en cerca de 700 los presos políticos en Cuba para octubre de 2025.
Entre los casos destacados figuran los del músico y activista Maykel Castillo Pérez y el artista Manuel Otero Alcántara, vinculados a la canción “Patria y vida”, quienes permanecen encarcelados desde 2021.
El informe también indica que al menos 203 personas fueron detenidas arbitrariamente entre enero y junio de 2025 durante operativos policiales y acciones de vigilancia estatal.
Condiciones carcelarias
En cuanto al sistema penitenciario, HRW denunció condiciones inadecuadas en las cárceles, con falta de atención médica, escasez de alimentos y agua, hacinamiento, insalubridad y restricciones a las visitas familiares.
Crisis económica y social
El organismo internacional subrayó además el deterioro de la situación económica en la isla, marcada por prolongados apagones de hasta 20 horas diarias y una grave escasez de alimentos, medicamentos y productos básicos.
Según HRW, este contexto ha profundizado las dificultades de la población y ha incrementado la vulnerabilidad de los sectores más afectados, en un escenario de restricciones a las libertades fundamentales.
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