La emotiva ceremonia de despedida a Isabel II en Windsor: gestos simbólicos y un último adiós

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Londres .-Fue un día de mucha emoción y ceremonia, que comenzó con el funeral de Estado en la Abadía de Westminster de Londres a las 11:00 hora local y finalizó con la ceremonia familiar y privada en la Capilla San Jorge en Windsor.

La reina llegaba sobre las cinco de la tarde (hora española) en su ataúd en un coche con todo acristalado a su lugar de descanso final, a Windsor. Allí se han trasladado muchos familiares y algunos miembros de la realeza para oficiar una misa en la capilla de San Jorge. Unas 800 personas, entre las que se encuentran el rey Felipe VI y la reina Sofía. No ha podido acudir la reina Letizia, que ha tenido que tomar un vuelo con tomar destino a Nueva York, para cumplir con su agenda oficial este próximo martes.

Windsor es su destino final, después de su periplo por el Reino Unido tras haber fallecido el pasado 8 de septiembre. Este mismo lunes por la mañana era trasladada desde Westminster Hall, donde ha sido velada durante cinco días para que los ciudadanos pudieran despedirla, hasta la abadía de Westminster, donde ha tenido lugar a las once el funeral de Estado. El ataúd llegaba a Windsor seguido por el rey Carlos, el príncipe Guillermo y otros miembros de la realeza británica de alto rango. Una vez dentro se ha producido un servicio en la capilla de San Jorge que ha comenzado con una canción de coro cantada en el funeral del príncipe Felipe el año pasado.

El decano de Windsor ha oficiado esta ceremonia y hasta el caballo favorito de la reina, Emma, la esperaba a su llegada a Windsor haciéndole un homenaje. Animal que saludaba a la procesión a su llegada, de pie sobre la hierba decorada con flores en Long Walk. Una vez más ha sido el rey quien ha conducido la procesión tras el féretro, acompañado de su esposa, Camila. Seguidos de la princesa Ana y su marido, Tim Laurence, el duque de York y los condes de Wessex.

 La misa ha comenzado con el coro cantando el salmo 121, con música de Henry Walford Davies, organista de la capilla. Durante años, la reina preparó su funeral, incluso decidiendo el orden de su misa, con la elección de las oraciones, himnos y música de acompañamiento. Después del salmo, los coristas han cantado ‘The Russian Contakion of the Departed’, que también se interpretó en el funeral del duque de Edimburgo en abril del año pasado. El decano de Windsor, David Conner, comenzaba diciendo: “Nos hemos unido para encomendar en las manos de Dios el alma de su sierva, la reina Isabel”. Ha continuado: “’Aquí, en la capilla de San Jorge, donde ella rezaba con tanta frecuencia, estamos obligados a recordar a alguien cuya fe cristiana sencilla pero profunda dio tantos frutos. Fruto, en una vida de servicio incansable a la nación, la Commonwealth y el mundo en general, pero también (y especialmente para ser recordado en este lugar) en amabilidad, preocupación y cuidado tranquilizador para su familia, amigos y vecinos”. Refiriéndose a un “mundo que cambia rápidamente y con frecuencia en problemas”, el decano elogió la “presencia tranquila y digna” de la difunta reina y dijo que la disposición de la monarca “nos ha dado confianza para afrontar el futuro, como ella lo hizo, con valentía y con esperanza”.

El príncipe George y su hermana, Charlotte, han llegado al castillo de Windsor junto a su madre, la princesa de Gales, y la reina consorte, Camila, al igual que lo hicieran esta misma mañana en la abadía de Westminster para el funeral. Tras retirar de encima del ataúd la corona, el orbe y el cetro del Estado imperial y ser colocados en el altar de la capilla de San Jorge por el decano de Windsor, Lord Charmberlain ha roto por la mitad su bastón ceremonial sobre la tumba de la soberana, señalando así el final de sus funciones y, con ello, el reinado de Isabel II. Es Lord Parker de Misnmere quien ha supervisado el sistema de apoyo a la monarca y aunque haya roto su bastón, se espera que sea posteriormente elegido por Carlos III en su reinado. Tras el himno final cantado, se cubrió el ataúd con el escudo de armas de la Guardia de Granaderos de la Compañía de la Reina. El féretro de la reina ha sido bajado por una plataforma lentamente a la bóveda real de la capilla de San Jorge, donde el príncipe Felipe se encuentra desde su funeral el año pasado. El matrimonio será trasladado a la capilla conmemorativa del rey Jorge VI más tarde este mismo lunes en un servicio privado. El decano de Windsor ha querido leer un pasaje bíblico que también se leyó en los funerales del padre de la reina, Jorge VI, en 1952; y de su abuelo, el rey Jorge V, en 1936.

Carlos III se ha visto especialmente emocionado y triste este lunes, al igual que otros miembros de la realeza, como los condes de Wessex, Beatriz y Eugenia de York o incluso Meghan Markle. El rey se mostraba afligido al cantar el himno nacional los asistentes a la capilla de San Jorge. Precisamente, Carlos se ha sentado este lunes por la tarde en el mismo asiento en el que se sentó la reina Isabel en el funeral de Estado del duque de Edimburgo. Tras terminar la misa, ha salido de San Jorge acompañado de Camila, agradeciendo a quienes habían dirigido este servicio religioso. Los príncipes de Gales abandonaban la capilla en coche junto a sus dos hijos, mientras los duques de Sussex salían por separado poco después basta

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