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miércoles, febrero 24, 2021

Policías agotados tras un año de la pandemia; «todos los días hay que recordar lo mismo»

Verón. – Como consecuencia de la existencia del virus del COVID-19 en el país, que ha generado miles de contagios y le ha causado la muerte a más de 2,000 dominicanos, la población desde hace 10 meses enfrenta una de las medidas más relevantes que en casi un año de estados de emergencia sucesivos se haya aplicado de manera constante.

Se trata del toque de queda, medida que refiere a la prohibición o restricción, establecida por instituciones gubernamentales, de circular libremente por las calles de una ciudad o permanecer en lugares públicos, permaneciendo los habitantes únicamente en sus hogares salvo excepciones de necesidad o urgencia.

Para garantizar esto, el Gobierno cuenta con la fuerza pública para garantizar el estricto respeto a esta disposición. En República Dominicana, los agentes de la Policía Nacional, además de cumplir con sus funciones rutinarias de resguardar a la ciudadanía, tienen que sumarse a las labores de patrullaje durante el horario del toque de queda.

Ya el país tiene 10 meses bajo esta medida, con diferentes horarios, pero que día tras día, a los policías le ha tocado la ardua labor de afinar muy bien sus sentidos y estar muy pendiente de cada irregularidad que puedan ver en las calles, a partir del primer minuto en el que se pone en vigencia el toque de queda.

Actualmente, todo este riguroso trabajo comienza faltando unos 15 minutos para que formalmente inicie la medida, es decir a las 7:45 de la noche. El toque de queda ya sin la movilidad del tránsito empieza a las 8 de la noche y es cuando se desarrolla una toda una movilización de los agentes de la Policía Nacional acompañados de otros cuerpos de seguridad del Estado.

En Verón-Punta Cana, los policías que les toca el turno que comprende las 6 de la tarde y las 8 de la mañana y que cubren la zona de Verón, se forman al frente del cuartel principal, que es el ubicado cerca de Los Manantiales. Antes de salir, reciben las instrucciones del comandante policial en la demarcación turística, Francisco Sención de la Cruz, quien les recuerda cumplir sus funciones, así como el respeto de la normativa y de la ciudadanía.

Algunos de los policías que cubren este turno y por ende el toque de queda cenan en sus casas o compran su comida en algún establecimiento que esté abierto, ya que en los destacamentos no se les garantiza cena y tampoco el cuerpo de seguridad les ofrece una dieta para tales fines.

De unos 200 agentes al servicio de todo el Distrito Verón-Punta Cana, unos 55 participan en el turno de 6:00 de la tarde a 8:00 de la mañana, mientras que el resto ejecuta sus funciones en el turno correspondiente de 8 de la mañana a 6 de la tarde.

TRABAJO DURANTE EL TOQUE DE QUEDA

Luego de la formación y la división por zonas, los agentes inician sus recorridos tanto en motocicletas como en camionetas debidamente identificadas con los símbolos de la Policía. En el trayecto de las vías o comunidades que les toca cubrir, los agentes van observando que los negocios pueden operar hasta las 5 de la tarde estén cerrados en las horas nocturnas.

Igualmente, fiscalizan que los colmados, restaurantes y farmacias estén funcionando hasta la hora que les corresponde y bajo la modalidad de delivery. En sitios específicos de mayor concurrencia de personas, como cruces y avenidas, los policías forman pequeñas alcabalas, donde se les pide a los conductores que en ese momento estén transitando, el permiso de circulación y así como el uso de la mascarilla.

Cuando un ciudadano no tiene justificación para circular o estar en las calles durante el toque de queda, los agentes proceden a la detención de la persona y se le retiene el vehículo o motor hasta el día siguiente. El detenido es llevado a uno de los destacamentos que decidan los agentes y en la mayoría de los casos todos estos procedimientos cuentan con la presencia de un representante del Ministerio Público.

La dificultad de los agentes se centra en las comunidades, donde muchas veces algunas personas están circulando en las calles o están reunidas en grupos, al percatarse de la presencia de unidades policiales, son agredidos con piedras u objetos que ponen en riesgo su integridad.

Es un trabajo que se repite día tras día. En las comunidades, de lunes a domingo, se llevan personas detenidas por circular sin permiso, promover reuniones grupales, fiestas clandestinas y exceso de volumen en equipos de reproducción de música.

También, los agentes son los que cargan las motocicletas retenidas en las unidades policiales, así como los equipos que han sido incautados en las labores de patrullaje, además de llevar a los detenidos a los destacamentos.

El comandante de la Policía Nacional en Verón-Punta Cana, Francisco Sención de la Cruz, explica que el trabajo de quienes conforman el cuerpo de seguridad es arduo y cada día enfrentan las mismas situaciones con quienes violan las disposiciones del toque de queda.

“Todos los días hay que recordar lo mismo, hay que estar pendiente de que porten su mascarilla, de que no se reúnan, de que esto del COVID-19 existe y nos afecta a todos. Estamos pendiente de que nuestros agentes descansen en su turno libre para poder entonces enfrentar el toque de queda y también el trabajo de resguardo y patrullaje en las horas diurnas cuando no hay toque de queda”, señaló.

De la Cruz manifestó que cuentan con la hidratación del personal y en el caso de los agentes específicos de la zona de Verón, en algunas ocasiones se paga a una persona para que cocine alimentos para lo que es la cena, por lo general antes del inicio del horario del toque de queda sin movilización del tránsito.

“Vivimos motivando a nuestros agentes porque es un trabajo duro, que ya lleva casi un año. Es una labor fuerte pero la hacemos con orgullo, donde cada día tratamos de fortalecernos aún más”, indicó.

ROTACIÓN

Los grupos de agentes por zonas son rotados y durante el tiempo del toque de queda, tienen periodos de descansos para entonces retomar el patrullaje y por tanto la detección de irregularidades.

En algunos días, quienes salieron al patrullaje se quedan en destacamentos y quienes han estado en destacamentos salen a los patrullajes. La Policía tiene un cronograma de rotación para realizar todas estas acciones de cambio en la labor sobre todo en el toque de queda, que ha sido sin lugar a dudas un reto para el cuerpo de seguridad.

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