Una sexualidad sana lleva al placer, deja los tabúes y autoexplora tu cuerpo

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Punta Cana. Muchas  mujeres están tan poco familiarizadas con su cuerpo que incluso les cuesta trabajo estar desnudas. 

Sexológos recomiendan a personas con ese miedo, dormir sin ropa y de esta forma empezará a normalizar el contacto con su cuerpo.

Lo que a algunas nos gusta a otras no y es totalmente natural, por eso es importante conocer nuestro cuerpo, sin embargo, sí hay experiencias que te pueden encaminar al autoerotismo.

Es decir, explorar tu cuerpo requiere de que te mires al espejo desnudo  y  con ropa, para reconocer como es tu imagen corporal, identificar si tienes, marcas particulares como cicatrices, lunares, entre otras, que te hacen distinto de los demás, conocer tu propia sensibilidad mediante el tacto, para que puedas saber que zonas de tu cuerpo son más o menos sensibles.

También puedes aprender como te sientes frente a distintos estímulos, por ejemplo la sensación de tu piel al darte una ducha con agua fría o caliente,  tus movimientos e incluso los propios sonidos que genera tu cuerpo en distintos momentos, así como los cambios que se presentan con el crecimiento y la edad. 

Dentro de esta autoexploración también es posible que reconozcas tus órganos genitales y la sensibilidad que poseen.  Todo esto te va a permitir no solo conocerte bien a ti mismo, sino detectar cuando algo no funciona adecuadamente, además si es con el propósito de compartir luego con alguna pareja, te será más fácil determinar que tipo de estímulos te resultan agradables o no.

Mejorar tu vida sexual, disfrutarla más, explorar y divertirte, no es un objetivo que tengas que marcarte porque te lo diga una revista, tu pareja o el cine: es algo que tienes que decidir tú, y hacerlo por ti, no por nadie más.

Una sexualidad sana nos lleva al placer desde el respeto y el conocimiento de nuestro cuerpo, y eso trasciende lo meramente físico.

Porque saber y poder decir que no cuando algo no nos gusta o no queremos hacerlo, proponer y hacer con libertad, experimentar o no, no son más que muestras de autorespeto, de ahí la importancia de que cada persona sea la dueña de su sexualidad, y de su cuerpo.

Vivir sana y plenamente tu sexualidad es poder descubrir qué quieres hacer y llevarlo a cabo, es no hacer lo que no te apetece, pero no porque no te sientas capaz o porque creas que es algo que está mal, sino porque desde la libertad total, sin filtros, ni miedos, decides que es algo que no te gusta.

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