En las últimas ocho semanas, Estados Unidos ha realizado el mayor despliegue militar en el Caribe en décadas, con buques de guerra, aviones de combate, bombarderos B-52, drones y marines, en una clara demostración de fuerza frente a Venezuela. Washington asegura que su objetivo es combatir el narcotráfico, pero analistas y gobiernos de la región consideran que se trata de una estrategia de presión para derrocar a Nicolás Maduro.
El presidente Donald Trump autorizó operaciones de la CIA dentro de Venezuela y admitió que se realizan “simulacros de ataque” cerca de sus costas. A la fecha, se han identificado diez buques estadounidenses, entre ellos el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo. También se han desplegado bombarderos estratégicos, aviones espía y drones Reaper, además de helicópteros militares cerca de Trinidad y Tobago y Puerto Rico.
Washington justifica los ataques a embarcaciones venezolanas como parte de su guerra contra el narcotráfico, aunque no ha presentado pruebas. Sin embargo, expertos apuntan que el verdadero propósito es infundir temor en las Fuerzas Armadas venezolanas para provocar deserciones dentro del régimen.
La tensión se agrava tras las elecciones de julio de 2024, consideradas fraudulentas por EE.UU. y gran parte de la comunidad internacional, que no reconocen a Maduro como presidente. En paralelo, Washington aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su arresto, sin resultados hasta ahora.
El despliegue ha sido criticado por su magnitud —innecesaria para operaciones antidroga— y por los riesgos que supone para la estabilidad regional. Algunos analistas advierten que la CIA podría estar preparando acciones encubiertas que van desde sabotajes hasta intentos de captura o eliminación de altos funcionarios venezolanos.
Aún no está claro cuánto tiempo mantendrá EE.UU. esta concentración militar ni si Trump está dispuesto a escalar hacia una acción directa, pero el movimiento ha reavivado el fantasma de las intervenciones estadounidenses en América Latina y abierto un nuevo capítulo de confrontación entre Washington y Caracas.
BBC MUNDO
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