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Tradiciones que despiden el año: cómo celebra el dominicano el Año Nuevo

Por Belgica Santos Periodista

PUNTA CANA; Con la llegada del final del año, el dominicano se prepara para recibir el nuevo ciclo “a todo lo alto”, aferrado a costumbres, rituales y supersticiones que han pasado de generación en generación. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas de estas tradiciones se han transformado y otras han quedado en el recuerdo. ¿Cuáles se mantienen y cuáles han desaparecido en la celebración del Año Nuevo?

En la víspera del 31 de diciembre, los rituales populares cobran protagonismo. Entre los más comunes está salir a la calle con una maleta para atraer viajes en el año entrante, encender incienso en busca de buena suerte, botar objetos viejos para dar paso a lo nuevo y pintar el hogar como símbolo de renovación. Para muchas madres, la tradición más importante sigue siendo realizar una limpieza profunda de la casa antes de despedir el año.

Las supersticiones también forman parte esencial de la celebración. El color de la ropa es motivo de atención especial: el rojo se asocia con la suerte en el amor, mientras que el amarillo se utiliza para atraer prosperidad y felicidad, especialmente en los niños.

Así como el 24 de diciembre se celebra con una cena especial, el 31 las familias dominicanas preparan un gran banquete para compartir en unión. En las zonas rurales del país es común la preparación de cerdo o puerco asado a la leña, una costumbre que refuerza el sentido comunitario de la festividad.

Al llegar el “cañonazo”, el cielo suele iluminarse con fuegos artificiales y pirotecnia. Entre los más populares figuran las patas de gallina, brillos, busca-pies, tumba-gobiernos, mechitas y velas romanas. A esto se suma la música a todo volumen: muchas personas sacan bocinas a las calles y se entregan al baile desde la medianoche hasta el amanecer.

No obstante, algunas tradiciones han ido desapareciendo con los años. Antes, era común que los niños encendieran brillos finos y los hicieran girar para crear chispas luminosas. También ha quedado en el pasado la entrega de juguetes por la llamada “Vieja Belén”, una costumbre que surgía días después de Reyes Magos para compensar a los niños que no habían recibido regalos.

Otras prácticas que ya casi no se ven incluyen encender fogatas comunitarias, compartir té de jengibre entre vecinos y reunirse para tocar tambores y güira al ritmo del perico ripiado.

A pesar de los cambios, el espíritu festivo del Año Nuevo se mantiene vivo en la República Dominicana, combinando tradición, música, comida y esperanza, como una forma colectiva de despedir lo viejo y dar la bienvenida a nuevas oportunidades.

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Autor

  • Belgica Santos

    Periodista, locutora y maestra de ceremonias, egresada de la Universidad O&M con una Licenciatura en Comunicación Social. Posee un diplomado en Marketing, Publicidad y Branding Digital, que complementa su formación en comunicación estratégica. Cuenta con experiencia en medios digitales y prensa escrita, Amante de las buenas costumbres, con principios éticos y pasión por la comunicación clara, efectiva y profesional.

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