La Altagracia.– El Consorcio Energético Punta Cana-Macao (CEPM) y Hábitat para la Humanidad República Dominicana iniciaron una alianza de cuatro años con el objetivo de mejorar las condiciones de vivienda de 120 familias en comunidades vulnerables ubicadas dentro del área de concesión de la empresa, desde Bávaro hasta Miches.
La primera jornada del programa se desarrolló en la comunidad El Caño, donde colaboradores voluntarios de CEPM y un equipo técnico de Hábitat para la Humanidad realizaron trabajos de pintura, sustitución de pisos e intervenciones eléctricas en hogares de las familias beneficiarias.


La iniciativa forma parte de la estrategia de responsabilidad social de CEPM y busca contribuir al bienestar de las comunidades donde opera, mediante acciones que promuevan una mejor calidad de vida y el desarrollo sostenible.
Durante los próximos cuatro años, el programa ejecutará mejoras progresivas en pisos, techos, paredes, baños e instalaciones eléctricas de viviendas en condiciones de vulnerabilidad. La selección de las familias beneficiarias se realizó mediante un proceso de evaluación en conjunto con un comité comunitario integrado por líderes locales y representantes de cada comunidad, quienes participaron en la identificación de los hogares priorizados.
El gerente general de CEPM, Óscar San Martín, destacó que esta iniciativa reafirma el compromiso de la empresa con las comunidades.
«Cuando una familia vive en una casa más segura, mejora su calidad de vida. En CEPM creemos que nuestro compromiso con las comunidades va más allá de suministrar energía. También queremos contribuir a crear condiciones que permitan a las personas vivir con mayor seguridad, bienestar y tranquilidad. Ver a nuestros colaboradores trabajar codo a codo con las familias de El Caño nos recuerda por qué esta alianza con Hábitat tiene tanto sentido para nosotros», expresó.
De su lado, la directora nacional de Hábitat para la Humanidad República Dominicana, Cesarina Fabián, resaltó que una vivienda adecuada influye directamente en la salud y el bienestar de las familias.


«La vivienda adecuada es uno de los principales determinantes de la salud y el bienestar. Sustituir pisos de tierra o deteriorados por pisos de concreto reduce la exposición al polvo, la humedad y otros factores asociados a enfermedades respiratorias, gastrointestinales y parasitarias, especialmente en la niñez. Pero su impacto va mucho más allá de la salud: fortalece la dignidad, mejora la calidad de vida y crea mejores oportunidades para crecer, aprender y compartir», afirmó.
Las organizaciones señalaron que esta alianza busca generar un impacto positivo y sostenible en las comunidades beneficiadas, promoviendo hogares más seguros y adecuados para las familias que enfrentan condiciones de vulnerabilidad.
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