Redacción Ciencia.- Las células cancerosas tienen una forma, hasta ahora desconocida, de escapar al ataque del sistema inmunitario: crean un entorno rico en antioxidantes que “asfixia” químicamente a las células T, según un nuevo estudio que podría abrir la puerta a futuras dianas terapéuticas contra el cáncer.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Estados Unidos, realizó pruebas en ratones, analizó proteínas liberadas por líneas celulares cancerosas humanas y examinó la actividad genética en miles de tumores humanos.
Durante décadas, las especies reactivas del oxígeno (ROS), conocidas también como radicales libres, han sido consideradas principalmente moléculas dañinas relacionadas con el envejecimiento, el daño del ADN y el cáncer. Sin embargo, el estudio señala que las células T necesitan pequeñas cantidades de ROS para activarse y poner en marcha su capacidad para destruir células cancerosas.
“Los antioxidantes no siempre son beneficiosos en el contexto del cáncer”, explicó el investigador Robert Eil, uno de los autores del estudio.
Los investigadores analizaron el líquido que rodea a los tumores desarrollados en ratones y descubrieron que los cánceres pueden “asfixiar” químicamente a las células T, impidiendo su activación y evitando que destruyan las células tumorales.
El mecanismo estaría relacionado con la liberación de grandes cantidades de peroxirredoxina 1 (PRDX1), una proteína que actúa como antioxidante natural y elimina las especies reactivas de oxígeno que las células T necesitan como señal de activación.
Para comprobar si la PRDX1 contribuye directamente a la evasión inmunitaria, los científicos utilizaron la herramienta de edición genética CRISPR para crear células cancerosas de ratón incapaces de producir esta proteína.
Los resultados mostraron que, al eliminar la PRDX1, aumentaba la actividad de las células inmunitarias y se limitaba el crecimiento de los tumores en varios modelos experimentales.
Posteriormente, el equipo investigó si el mismo mecanismo estaba presente en humanos. Para ello, analizó proteínas liberadas por células cancerosas humanas, estudió la actividad genética en miles de tumores y examinó el líquido que rodea tumores extirpados a pacientes.
En los tres análisis encontraron evidencias de que los cánceres humanos también liberan PRDX1 en su entorno, donde puede eliminar las ROS de las que dependen las células T.
Los investigadores consideran que el hallazgo es especialmente relevante debido a que numerosos tipos de cáncer no responden a la inmunoterapia o terminan desarrollando resistencia al tratamiento.
El estudio, publicado en la revista Science, plantea una posible nueva vía para investigar tratamientos capaces de impedir que los tumores utilicen este mecanismo para evadir las defensas del organismo.
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