MICHOACÁN. Durante décadas, Froylán Correa vivió de la pesca en el lago de Pátzcuaro. Hoy, como parte de un esfuerzo comunitario junto a científicos de la Universidad Michoacana, trabaja para preservar al achoque, una especie de salamandra endémica que se encuentra en peligro crítico de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
Según datos de la Agencia AFP, el proyecto, que involucra a la comunidad indígena de San Jerónimo Purenchécuaro, busca reproducir y reintroducir al achoque en su hábitat natural. Correa, ahora recolector de huevos de este anfibio, colabora con biólogos como Rodolfo Pérez, quien traslada los huevos a un laboratorio para su incubación y posterior desarrollo.
Una vez que crecen, los animales regresan al cuidado de los pescadores, quienes los protegen hasta que están listos para volver al lago. El proceso requiere atención diaria, incluso bajo condiciones adversas, lo que representa un desafío económico para los participantes del programa.
El achoque, del género Ambystoma, es famoso por su capacidad para regenerar órganos, incluida parte del cerebro y el corazón. Aunque emparentado con el conocido ajolote de Xochimilco, el achoque ha sido menos visibilizado, a pesar de su relevancia biológica y cultural.
Considerado desde la época prehispánica como alimento y medicina natural, el achoque también forma parte de la tradición oral local, que lo describe como un antiguo dios que se ocultó en el fango del lago para evitar su castigo.
Este trabajo conjunto entre la ciencia y las comunidades locales, la población de achoques se ha estabilizado entre 80 y 100 ejemplares en una franja reducida del lago. Sin embargo, los especialistas advierten que esta cifra sigue siendo muy inferior a la observada hace cuatro décadas.
![]()
![]()


