Santo Domingo. La atracción por los dulces, lejos de ser solo un gusto pasajero, puede convertirse en una verdadera obsesión que afecta tanto a niños como a adultos.
Especialistas en nutrición advierten que el consumo excesivo de azúcar activa en el cerebro los mismos centros de recompensa que sustancias como el alcohol o la nicotina, generando una respuesta adictiva difícil de controlar.
Este efecto se debe a la liberación de dopamina, un neurotransmisor que produce sensaciones de placer y bienestar cada vez que se consumen productos azucarados. “Es una recompensa inmediata que muchas personas buscan en momentos de estrés, tristeza o ansiedad”, explican los expertos.
La situación se agrava con la presencia de productos ultraprocesados en el mercado, diseñados para ser irresistibles mediante la combinación de azúcar, grasa y sal en proporciones que estimulan el apetito sin provocar saciedad.
Esta fórmula hace que el cuerpo desee más comida, aun sin necesidad energética real.
Romper con esta dependencia no solo requiere fuerza de voluntad, sino también un proceso integral que incluya cambios en los hábitos alimenticios, el manejo de las emociones y la modificación del entorno.
Los especialistas recomiendan reducir el consumo de azúcar de forma progresiva, sustituir los dulces por frutas, aumentar la ingesta de fibra y mantenerse bien hidratado. Además, contar con educación alimentaria y apoyo emocional es clave para lograr una vida más saludable.
“Dejar los dulces no es fácil, pero con las herramientas adecuadas es totalmente posible”, concluyen los expertos, quienes llaman a una mayor conciencia sobre los efectos del azúcar en la salud física y mental.
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