Estados Unidos. Para quienes han incursionado en el mundo del trading, la actividad se define de manera simple como la compra y venta de activos financieros a través de las bolsas de valores o plataformas de criptomonedas, con el objetivo de obtener ganancias por la diferencia de precios.
Sin embargo, detrás de los videos que circulan en redes sociales promocionándolo como una vía rápida para mejorar las finanzas personales, se encuentra un mercado con un “alto” nivel de riesgo que debe asumirse con responsabilidad.
“Como cualquier actividad comercial, el trading tiene su riesgo. No siempre se gana, también hay pérdidas. He perdido dinero, eso es parte del aprendizaje.
No conozco ningún negocio que no tenga sus altas y bajas”, señala Héctor Bruno, un empleado público que desde hace ocho meses invierte en acciones y en Bitcoin.
Bruno explica que las ganancias en el trading dependen del capital que se arriesgue en cada operación y, aunque sus beneficios actuales no le permiten dedicarse exclusivamente a esta actividad, considera que es posible vivir del trading.
En su caso, obtiene entre 100 y 200 dólares semanales en ingresos adicionales.
Las herramientas necesarias para participar en el trading son principalmente tecnológicas: un celular, laptop, computadora de escritorio o tableta, conexión a Internet y el acceso a plataformas diseñadas para transar activos financieros.
Sin embargo, a esto se suma un proceso de estudios y práctica, según explica Wendy Montes de Oca Guzmán, quien lleva año y medio en esta actividad.
Montes de Oca, quien tiene un emprendimiento de ropa tejida para niños, indica que opera con los índices de futuros bursátiles, en especial el NASDAQ, como una forma de generar recursos adicionales, con la proyección de dedicarse de lleno al trading en el futuro.
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