Malabo. La economía de Guinea Ecuatorial mostró una recuperación moderada en 2024, con un crecimiento del PIB estimado en apenas 0,9 %, impulsado principalmente por el sector industrial y de servicios.
Sin embargo, el sector de hidrocarburos, históricamente el motor económico del país, continúa en descenso, lo que limita el impacto positivo en el bienestar general de la población.
El crecimiento per cápita sigue siendo negativo, y se estima que más del 50 % de los ecuatoguineanos vive en condiciones de pobreza. A esto se suma una tasa de desempleo del 14 %, en un contexto marcado por el alza de precios de los alimentos y limitadas oportunidades laborales.
En el plano fiscal, los ingresos públicos se redujeron un 15 %, lo que llevó a una reversión del superávit fiscal de 2023 a un déficit del 0,6 % del PIB en 2024. Esta caída está vinculada, sobre todo, a una menor recaudación del impuesto sobre la renta de sociedades del sector petrolero. Las exportaciones de hidrocarburos también disminuyeron, provocando una ampliación del déficit en cuenta corriente.
Las perspectivas económicas para el período 2025-2027 no son alentadoras: se espera una contracción del PIB del -1,2 %, debido a la continua caída en la producción de hidrocarburos y la incertidumbre mundial. A pesar de ello, se proyecta una leve reducción de la pobreza gracias al crecimiento de sectores como la agricultura y los servicios, que generan más empleo.
Un análisis más profundo sobre la sostenibilidad económica del país revela que, aunque Guinea Ecuatorial acumuló un notable capital producido durante el auge petrolero (1995-2014), este ha disminuido desde entonces por la caída de la inversión pública. Por otro lado, el capital humano —medido por indicadores de salud y educación— sigue siendo bajo en comparación con países de ingreso medio-alto.
La situación ambiental también es preocupante: la deforestación y la degradación de los ecosistemas han aumentado, reduciendo tanto la biodiversidad como los servicios ecosistémicos que brindan los bosques, fundamentales para la retención de carbono y la protección del suelo.
Frente a este escenario, se plantean reformas clave: fortalecer la educación y la salud, mejorar la gobernanza fiscal, promover un entorno favorable a la inversión privada y avanzar en la diversificación económica. Iniciativas como el ecoturismo, la agricultura sostenible y el procesamiento local de recursos naturales son esenciales para construir una economía más resiliente.
Además, se destaca la necesidad de que la comunidad internacional reconozca y compense el papel global que juegan los bosques ecuatoguineanos en la lucha contra el cambio climático.
Fuente: Banco Mundial
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