PUNTA CANA; El turismo dominicano encara uno de sus problemas más complejos y persistentes: el sargazo. Esta alga marina invade cada vez con mayor intensidad las costas del país, impactando la imagen de sol y playa que atrae a miles de visitantes y generando pérdidas económicas al sector hotelero, motor del desarrollo nacional.
Papo Bancalari, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), expresó que se trata de un reto regional que afecta con fuerza a destinos como México y Puerto Rico, y que en el caso local amenaza directamente al principal atractivo turístico del país.
“Los turistas buscan playa, y si el sargazo no se controla, se afecta la experiencia y la percepción del destino”, advirtió.
Ante esta situación, Bancalari destacó que tanto el sector público como el privado trabajan de forma conjunta para encontrar soluciones sostenibles. Recordó que existe un grupo de trabajo dentro del Plan Meta 36, que busca duplicar el PIB turístico, donde se han integrado hoteleros y empresas especializadas en el manejo del sargazo.
“No se trata de que un hotel limpie su playa y otro no. Si no hay un esfuerzo conjunto, no resolveremos nada”, explicó.
Ordenamiento territorial en camino
El presidente de Asonahores adelantó que en un plazo de 60 días se espera la presentación de un plan de ordenamiento territorial en zonas clave como Verón y Las Terrenas, diseñado en coordinación con el sector público y asesores técnicos. El objetivo es organizar el crecimiento turístico y enfrentar de manera estructurada retos como el sargazo.
Optimismo en la exposición comercial
Bancalari informó que en la 37ª exposición comercial de Asonahores se proyecta romper récords de negocios este año, aunque reconoció que la presencia del sargazo obliga a mirar más allá de los resultados inmediatos.
“Si por alguna razón la playa no se puede usar, los hoteles deben ser creativos y ofrecer experiencias alternativas para que el turista disfrute su estadía”, afirmó.
Pese al entusiasmo por el evento, el dirigente empresarial insistió en que el futuro del turismo dominicano dependerá en gran medida de cómo el país y la región enfrenten este fenómeno ambiental.
“Ya no se trata solo de limpiar playas, sino de garantizar el futuro económico de toda una industria. Es hora de actuar en conjunto”, concluyó.
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