TURBERRY, ESCOCIA. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvieron este domingo una reunión en la costa oeste de Escocia para intentar cerrar un acuerdo comercial antes del 1 de agosto, fecha límite impuesta por el mandatario republicano para aplicar nuevos aranceles del 30% a productos europeos.
Según datos obtenidos por la Agencia AFP, la cumbre se desarrolló en el complejo de golf propiedad de la familia Trump, en Turnberry, donde ambos líderes coincidieron en que las posibilidades de lograr un pacto eran de «50-50».
El objetivo: reequilibrar la relación transatlántica, que mueve 1,9 billones de dólares anuales en bienes y servicios.
Von der Leyen calificó a Trump como un “formidable negociador”, mientras que este reconoció que aún quedan “algunos problemas” por resolver, especialmente en sectores clave como automóviles, acero, farmacéuticos y energía.
Claves del posible acuerdo:
EE.UU. propone un arancel de base del 15% a productos europeos, con exenciones para aeronáutica, madera y bebidas, excepto el vino.
La UE busca cuotas libres de aranceles para el acero y se comprometería a comprar gas natural licuado y aumentar inversiones en EE.UU.
Si fracasan las negociaciones, la UE aplicará aranceles a 109 mil millones de dólares en productos estadounidenses, comenzando el 7 de agosto.
En caso de no llegar a un acuerdo, Bruselas contempla un paquete de represalias que incluye gravámenes a servicios estadounidenses, restricciones a inversiones y bloqueo de acceso a mercados públicos europeos. Esta medida extrema, apodada “la bazuca”, podría desatar una guerra comercial sin precedentes entre ambos bloques.
A pesar de sus logros diplomáticos recientes —con acuerdos con Japón, Indonesia, Vietnam, Filipinas y Reino Unido—, Trump enfrenta un bache en las encuestas, con solo un 37% de aprobación, según Gallup. Lograr un pacto con la UE sería un impulso clave para su política exterior y su narrativa de “negociador imbatible”.
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