VENEZUELA. El chavismo, encabezado por el presidente Nicolás Maduro, logró una contundente victoria en las elecciones regionales y parlamentarias celebradas este domingo en Venezuela, en un proceso marcado por la baja participación ciudadana, el llamado a la abstención por parte de la oposición mayoritaria y múltiples denuncias de irregularidades.
De acuerdo con los resultados ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el oficialismo obtuvo 23 de las 24 gobernaciones en disputa y más del 82% de los votos en las listas nacionales para el Parlamento, lo que le otorga una mayoría absoluta en la nueva Asamblea Nacional que comenzará su mandato en enero de 2026.
Maduro celebró los resultados en un acto multitudinario en la plaza Bolívar de Caracas, donde proclamó que “esta victoria es la victoria de la paz y la estabilidad de toda Venezuela”. Añadió que los resultados confirman el respaldo popular al chavismo frente a lo que calificó como “el sabotaje y la manipulación de la oposición extremista”.
En datos obtenidos por la Agencia AFP, la jornada electoral transcurrió con poca afluencia en los centros de votación, reflejando el impacto del llamado a la abstención realizado por la líder opositora María Corina Machado, quien continúa denunciando un fraude en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio, en las que Maduro fue proclamado ganador en medio de cuestionamientos internacionales y protestas internas.
Según el CNE, apenas un 42,6% de los más de 21 millones de votantes acudieron a las urnas.
“Desnudamos esta gran farsa”, expresó Machado desde la clandestinidad a través de un video publicado en la red social X (antes Twitter), donde insistió en su llamado a las Fuerzas Armadas a desconocer al gobierno. “Tienen la obligación de actuar”, afirmó.
En contraste, una fracción disidente de la oposición, encabezada por el exgobernador y excandidato presidencial Henrique Capriles, optó por participar en las elecciones. Capriles obtuvo un escaño en el nuevo Parlamento y defendió su decisión afirmando que “es mejor tener voz dentro del Parlamento que dejarle en su totalidad el control al gobierno”.
La lista de diputados electos incluye a figuras clave del chavismo como la primera dama, Cilia Flores; el hijo del presidente, Nicolás Maduro Guerra; y el actual presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, junto a unos 40 altos dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Además de las gobernaciones y los escaños parlamentarios, se eligieron también autoridades simbólicas para representar los intereses venezolanos en el Esequibo, un territorio de 160.000 km² rico en petróleo y actualmente administrado por Guyana. Se votó por un gobernador y ocho parlamentarios especiales, en una maniobra que Venezuela califica como un acto de soberanía y que se produce en medio de una disputa legal en curso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Durante los comicios, el gobierno desplegó más de 400.000 efectivos de seguridad, cerró los pasos fronterizos y suspendió temporalmente la conexión aérea con Colombia, alegando amenazas a la estabilidad del proceso. Estas acciones coincidieron con la detención del dirigente opositor Juan Pablo Guanipa y otros 69 activistas, acusados por el gobierno de formar parte de una supuesta “red terrorista” con intenciones de sabotear la jornada electoral.
En el estado fronterizo de Táchira, por ejemplo, muchos centros de votación lucieron vacíos. “Esto es para que vean que estamos en democracia cuando todo el mundo sabe que no es así”, dijo Mirian Cristina Pérez, una educadora jubilada de 73 años. En contraste, Oliver Gutiérrez, asesor de ventas de 38 años en Maracaibo, decidió votar: “No estoy contento, pero qué otra cosa podemos hacer”.
Con esta victoria, el chavismo amplía aún más su control institucional, sumando a las gobernaciones y alcaldías ya dominadas, el Parlamento Nacional, que hasta ahora había estado bajo su mayoría desde el boicot opositor en las legislativas de 2020. El mapa político de Venezuela queda casi totalmente teñido de rojo, salvo en el estado Cojedes, donde el opositor Alberto Galíndez logró conservar la gobernación.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela. Organismos multilaterales y gobiernos extranjeros han expresado preocupaciones sobre la transparencia del proceso electoral y las condiciones en las que se celebró. Venezuela, por su parte, sigue enfrentando una severa crisis económica, migratoria y de derechos humanos, cuyo desenlace político continúa siendo incierto pese al nuevo triunfo del oficialismo.
Fuente: Agencia AFP
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