HONDURAS. A pocas horas de la asunción de Nasry “Tito” Asfura como presidente electo de Honduras, Tegucigalpa se mantiene sin señales de tensión social, mientras el país aguarda el inicio de una nueva etapa política tras el fin del gobierno de Xiomara Castro.
El nuevo mandatario llega al poder con el planteamiento de dejar atrás la agenda internacional impulsada por la administración saliente, caracterizada por su cercanía con Venezuela, Cuba y Nicaragua, así como por su alineamiento con China y Rusia.
En el contexto regional, la llegada de Asfura se produce en un escenario de reconfiguración política en América Latina, donde nuevos gobiernos buscan equilibrar el eje ideológico liderado por Brasil, México y Colombia, junto a recientes cambios en otros países de la región.
Según datos obtenidos por el portal Infobae, previo a su toma de posesión, Asfura realizó una gira por Washington, donde sostuvo encuentros con altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, con el objetivo de sentar las bases de una alianza estratégica bilateral. Según expresó, esta relación estaría enfocada en fortalecer el comercio, las finanzas y la cooperación entre ambos países.
El presidente electo destacó la importancia de Estados Unidos como principal destino de las exportaciones hondureñas y como país receptor de una amplia comunidad de migrantes cuyos envíos de remesas representan una parte significativa de la economía nacional.
La nueva administración también anticipa un cambio en la política exterior respecto a la gestión de Xiomara Castro, que mantuvo posiciones críticas hacia Israel y no formalizó relaciones diplomáticas plenas durante su mandato.Si quieres, te preparo otros titulares, una versión más corta o un enfoque internacional o regional.
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