El Ministerio de Seguridad de Panamá trasladó este fin de semana a 29 privados de libertad considerados de alta peligrosidad al centro penitenciario ubicado en la estación aeronaval Teniente Nelson Tenas, en la isla de Coiba, reabriendo así un recinto carcelario que permanecía cerrado desde 2004 y que fue conocido por las violaciones a los derechos humanos registradas en el pasado.
Según informó la institución en un comunicado, la medida forma parte de una estrategia para reforzar el control sobre estructuras criminales y reducir la capacidad de operación de sus cabecillas desde los centros penitenciarios del país, muchos de los cuales enfrentan problemas de sobrepoblación.
Las autoridades señalaron que el traslado se realizó de manera escalonada y busca limitar la articulación de actividades delictivas desde las cárceles, especialmente por parte de organizaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional.
El Ministerio de Seguridad indicó además que la decisión responde a vulnerabilidades detectadas en el centro de detención de Punta Coco, desde donde presuntamente se estarían coordinando actividades ilícitas que afectan a ciudadanos panameños.
La operación se produjo semanas después de que unos 195 reos protagonizaran una fuga masiva de la cárcel La Joyita, en la capital panameña, hecho que puso en evidencia las debilidades del sistema penitenciario del país.
De acuerdo con las autoridades, el operativo fue ejecutado bajo una coordinación interinstitucional y conforme a la normativa vigente, que asigna a la Policía Nacional la seguridad interna del penal y al Servicio Nacional Aeronaval la vigilancia externa de las instalaciones.
El centro penitenciario de Coiba cuenta, según la información oficial, con personal especializado en la lucha contra el narcotráfico y tecnología destinada a impedir que desde el interior del recinto se coordinen actividades criminales.
La isla de Coiba fue utilizada como colonia penal desde 1919 y durante décadas fue considerada uno de los centros de reclusión más temidos de Panamá. El penal fue clausurado oficialmente en 2004 tras denuncias y casos documentados de violaciones a los derechos humanos, entre ellos la decapitación de cuatro reclusos en 1998.
Un año después de su cierre, en 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a Coiba Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Además de su historia como centro penitenciario, Coiba es un parque nacional con una superficie de 270,125 hectáreas y forma parte del corredor marino mesoamericano, considerado una de las zonas con mayor biodiversidad del Pacífico Este Tropical.
Fuente: Externa
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