SEÚL.– Corea del Sur no desplegará tropas en Oriente Medio para participar en la guerra, afirmó este viernes el presidente Lee Jae Myung, en medio de la presión ejercida por Estados Unidos para que Seúl contribuya a las operaciones en una de las principales rutas estratégicas para el suministro energético mundial.
Durante una rueda de prensa, Lee manifestó que cualquier medida adoptada por su Gobierno estará dirigida a proteger los buques mercantes surcoreanos, las rutas de transporte de petróleo y la seguridad de sus ciudadanos, sin implicar una intervención directa en el conflicto.
El mandatario explicó que Corea del Sur ya mantiene desplegada en el golfo de Adén la unidad naval Cheonghae, encargada de realizar operaciones contra la piratería, y señaló que su Gobierno analiza la posibilidad de reforzar estas labores de protección.
No obstante, Lee evitó precisar si Seúl enviará efectivos al estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte internacional de petróleo. Indicó que las autoridades continúan evaluando el alcance y las condiciones de un eventual refuerzo militar.
«No habrá un despliegue que implique participar o intervenir en la guerra», reiteró el presidente surcoreano, al diferenciar las labores destinadas a proteger los intereses de su país de una participación directa en el conflicto.
La decisión se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, solicitara recientemente a Corea del Sur una mayor contribución a las operaciones relacionadas con la seguridad del estrecho de Ormuz.
Ante este escenario, el Gobierno surcoreano envió recientemente un equipo a Emiratos Árabes Unidos para evaluar las condiciones de seguridad y las posibilidades operativas ante una eventual movilización de personal o recursos militares.
Irán también ha advertido a Seúl sobre las consecuencias de involucrarse en operaciones militares en el estrecho. La semana pasada, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, advirtió que una participación surcoreana podría generar «graves consecuencias».
La situación tiene especial importancia para Corea del Sur debido a su elevada dependencia del petróleo procedente de Oriente Medio. Alrededor del 70 % de sus importaciones de crudo provienen de esa región y cerca del 95 % de ese volumen atraviesa el estrecho de Ormuz.
Lee defendió la necesidad de mantener abiertas las rutas de abastecimiento para evitar un impacto significativo sobre la economía surcoreana. En ese contexto, informó que ordenó estudiar la posibilidad de utilizar rutas alternativas, incluido el mar Rojo.
El presidente surcoreano sostuvo que cualquier decisión relacionada con la protección de las rutas energéticas deberá equilibrar los riesgos de seguridad con la necesidad de garantizar el suministro de petróleo al país.
Fuente: EFE
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