Venezuela. Este jueves, Caracas es escenario de una intensa jornada política con protestas simultáneas que reflejan la polarización en Venezuela.
La oposición, encabezada por María Corina Machado, ha convocado una movilización masiva contra la investidura de Nicolás Maduro, quien el próximo 10 de enero asumirá un tercer mandato presidencial cuestionado tanto dentro como fuera del país.
Machado, tras meses en la clandestinidad, ha emergido con un discurso firme que promete un «día histórico» para Venezuela, señalando que el régimen de Maduro enfrenta sus últimos días.
Sin embargo, no ha revelado su punto de partida por razones de seguridad, mientras anima a sus seguidores a mantenerse firmes pese al miedo instaurado tras la represión en julio pasado, que dejó 28 muertos, cientos de heridos y más de 2.400 detenidos.
Por su parte, el chavismo ha convocado una marcha paralela en apoyo a Maduro, con concentraciones en varios puntos estratégicos de la capital, donde ya se han instalado tarimas.
Maduro, en un acto oficial, aseguró que su gobierno activó un «plan de defensa» con el despliegue de militares y policías en el centro de Caracas, donde se ubican el Palacio de Miraflores y las sedes de los principales poderes públicos.
Oposición bajo presión
En medio de esta tensa coyuntura, las autoridades han intensificado la persecución contra figuras opositoras. En las últimas horas, se ha informado de la detención de al menos una decena de personas, incluyendo al activista Carlos Correa y al excandidato presidencial Enrique Márquez, quien había intentado impugnar la reelección de Maduro ante el Tribunal Supremo sin éxito.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, vinculó a Márquez y otros detenidos con un supuesto complot terrorista que, según el gobierno, involucra a un alto funcionario del FBI y otro militar estadounidense capturados recientemente. Entre los arrestados también figura Rafael Tudares, yerno del opositor Edmundo González Urrutia, quien se encuentra en el exilio.
Edmundo González Urrutia y su regreso inciertoGonzález Urrutia, reconocido como ganador legítimo de las elecciones por la oposición, se encuentra en República Dominicana en la última escala de una gira internacional.
Tras reuniones con líderes en Argentina, Uruguay y Estados Unidos, evalúa regresar a Caracas para «asumir el poder», a pesar de que el gobierno chavista ha ofrecido 100.000 dólares por su captura.
En Panamá, entregó en custodia actas emitidas por las máquinas de votación que, asegura, demuestran su victoria frente a Maduro, y que han sido calificadas como «forjadas» por el chavismo. «Estas actas son mi verdadera banda presidencial», declaró González Urrutia antes de viajar a Santo Domingo, donde se reunirá con el presidente Luis Abinader.
El opositor no ha precisado cuándo intentará regresar a Venezuela, pero advirtió que el país está al borde de un cambio inminente. «No puedo garantizar el día o la hora, pero va a pasar», dijo en una rueda de prensa reciente.
Crisis política y llamado internacional
La situación venezolana ha captado la atención internacional. El Papa Francisco, en un pronunciamiento, expresó su preocupación por la «grave crisis política» del país y abogó por «negociaciones de buena fe» para encontrar una salida pacífica.
Mientras tanto, Caracas sigue militarizada, y la tensión crece a medida que se acerca el acto de investidura de Maduro. La oposición espera que la protesta de este jueves marque el inicio de una nueva etapa en la lucha contra el chavismo, mientras el gobierno busca consolidar su control a través de la represión y el despliegue de fuerza.
Los ojos del mundo están puestos en Venezuela, donde las próximas horas podrían definir el rumbo de un país sumido en una de las crisis más profundas de su historia reciente.
Fuente: Agencia AFP
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