Mujeres y varones que se dedican a la prostitución en Argentina reclamaron frente al Congreso que se les reconozcan derechos laborales, para poder acceder a la salud ya una jubilación, al celebrarse este viernes el Día Internacional de la Trabajadora Sexual.
«No quiero tu piropo, quiero tu dinero», «Profesión puta», se leía en los carteles que enarbolaban manifestantes, en su mayoría mujeres pero también varones, en una colorida marcha que se reunió a cerca de medio millón de personas.
«Estamos pidiendo derechos laborales para las trabajadoras sexuales, como cualquier otro trabajador, por jubilación, poder generar aportes y tener una obra social (medicina sindical)», dijo a la AFP Sofía, una de las manifestantes, que lucía orejas de peluche en la cabeza, estilo conejita de Playboy.
Otra mujer, de nombre Tatiana, con un pin que decía «El trabajo sexual es trabajo», reivindicó su oficio como forma de ganarse la vida.
«El sexo es un estigma pero es una cuestión hipócrita. Nos trata como víctimas y nosotras no somos víctimas, somos mujeres libres que dentro del capitalismo y la realidad socioeconómica que nos toca vivir hacemos la elección que mejor nos parece», afirmó.
De su lado, un joven llamado Larry y cuyo «nombre de trabajo es Juan», se demostró parte de «un colectivo supervulnerable ante la policía, el sistema de salud, etcétera».
El «abrazo» al Congreso fue impulsado por AMMAR, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, un sindicato que viene reclamando hace dos décadas por una ley que regula el trabajo sexual.
Según el Código Penal argentino, la prostitución es una actividad lícita cuando no hay explotación ni trata y se ejerce voluntariamente.
El Día Internacional de la Trabajadora Sexual se celebra el 2 de junio al recordarse una protesta ocurrida en 1975 en Francia cuando un centenar de prostitutas ocuparon una iglesia de Lyon y se declararon en huelga.
ls/dg
© Agencia France-Presse
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