PUNTA CANA. La 20.ª Reunión Regional Americana de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluyó con la adopción de la Declaración de Punta Cana, un pacto tripartito que busca orientar el futuro del trabajo en la región frente a desafíos urgentes como la informalidad, la desigualdad, la crisis climática y la aceleración tecnológica.
El documento establece prioridades concretas: creación de empleo formal y sostenible, políticas de protección social, fortalecimiento de las instituciones democráticas, igualdad de género y estrategias de formación profesional.
También aboga por transiciones justas hacia economías resilientes, políticas de migración laboral seguras y el impulso de las MIPYMES como motor de productividad.
Para la OIT, esta declaración se convierte en una guía de acción en las Américas hasta 2029, vinculada al plan estratégico de la organización. “La democracia, el diálogo social y el trabajo decente son pilares del desarrollo sostenible”, afirmó Gilbert F. Houngbo, Director General de la OIT.
La reunión, que congregó a más de 300 delegados de gobiernos, trabajadores y empleadores, cerró con un llamado a construir sociedades más inclusivas y justas, destacando que la transformación del mundo laboral en la región depende de consensos efectivos y del compromiso con la justicia social.
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