PUNTA CANA. Este domingo 27 de julio, Día del Padre en República Dominicana, las celebraciones en el distrito turístico de Verón-Punta Cana transcurrieron entre contrastes marcados por el clima, el ritmo desigual del comercio y las ganas de compartir.
Desde temprano, el cielo gris y las lluvias intermitentes complicaron la jornada para quienes planeaban festejar al aire libre. Sin embargo, eso no impidió que en comunidades como Vallejina, algunos colmados y viviendas lucieran globos azules y decoraciones alusivas a la fecha. En la calle principal, se escuchaba música desde vehículos y enramadas improvisadas donde pequeños grupos compartían entre vecinos y familiares.
A medida que se avanza hacia la circunvalación, el panorama cambia. En esa zona, la actividad comercial y social se mostraba más apagada. Algunos negocios con decoración alusiva a los padres permanecían casi vacíos, mientras en otros puntos, especialmente en frente de repuestos y colmadones, hombres compartían sentados, cervezas en mano, en un ambiente más tranquilo y pausado.
En ciertos tramos, la calle parecía “muerta”, con poca circulación peatonal y comercial. Pero al avanzar por otras áreas más céntricas, se observaban negocios con parqueos llenos, señal de que muchos padres sí estaban celebrando, aunque en espacios más cerrados y menos visibles.
La música se dejó sentir en todo el recorrido, tanto en las aceras como dentro de los establecimientos, con bachatas, merengues y algunas canciones dedicadas a los padres.
Aunque la lluvia limitó el movimiento, la esencia del día no se perdió del todo: el reconocimiento a quienes ejercen la paternidad con entrega y respeto.
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