Bávaro; El párroco de la Parroquia San Juan Pablo II, en el Ejecutivo de Los Altos de Friusa, Antonio Villavicencio Martínez, dirige un mensaje con motivo de la festividad de Nuestra Señora de La Altagracia, resaltando la profunda conexión espiritual entre la Virgen y el pueblo dominicano. Recuerda cómo, desde su llegada a la isla hace más de 500 años, la Virgen ha sido protectora y guía en medio de los desafíos, fortaleciendo la fe y esperanza de los dominicanos.
En su reflexión, el sacerdote resalta la historia de la Virgen de La Altagracia, desde su aparición milagrosa en la Villa de Salvaleón de Higüey hasta convertirse en símbolo de unidad y devoción para el país. Alude al papel de María como Madre de Dios y madre de todos, destacando su intercesión amorosa y su invitación constante a centrar nuestras vidas en Jesucristo, quien es la esperanza y salvación del mundo.
El párroco expresa su preocupación por las adversidades actuales, como la pobreza, el desempleo, el alto costo de la vida y la inseguridad, que afectan especialmente a los jóvenes y a las familias más vulnerables. Sin embargo, también celebra los gestos de solidaridad y el deseo de justicia que emergen en medio de estas dificultades. Exhorta a los fieles a seguir el ejemplo de la Virgen, siendo instrumentos de esperanza, justicia y amor en la construcción de un futuro más justo y humano.
Invita a todos a acoger a los migrantes, viendo en ellos el rostro de la Sagrada Familia, y a renovar el compromiso como Iglesia de estar al servicio de los más necesitados. Finalmente, llama a celebrar con entusiasmo el Jubileo de la Esperanza, recordando que, aunque el futuro pueda ser incierto, la esperanza en Dios nunca defrauda.
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