Estados Unidos. La ciclorfina, un opioide sintético considerado más potente que el fentanilo, ha sido relacionado con al menos 122 muertes desde julio de 2025 y detectado en unos 25 estados del país, lo que ha llevado a las autoridades estadounidenses a incluirlo entre las amenazas emergentes vinculadas al consumo de drogas.
La Oficina de Política Nacional de Control de Drogas identificó la sustancia como una amenaza emergente en abril de este año. Posteriormente, en agosto, la Administración para el Control de Drogas (DEA) la incorporó temporalmente a la Lista I de sustancias controladas, por lo que su producción, distribución y posesión quedaron sujetas a las prohibiciones federales correspondientes.
Pese a las alertas, especialistas consideran que no necesariamente alcanzará la misma propagación que otros opioides ilícitos. Sin embargo, advierten sobre los riesgos asociados a su elevada potencia y a su presencia en mezclas con otras sustancias.
¿Qué es la ciclorfina y de dónde proviene?
La ciclorfina pertenece a una familia relativamente nueva de opioides sintéticos conocida como orfinas, sustancias que no han tenido un uso médico establecido, según explicó Nabarun Dasgupta, científico especializado en drogas ilícitas de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
Los investigadores de esa universidad detectaron por primera vez la sustancia en Estados Unidos en agosto de 2024. No obstante, especialistas europeos ya habían identificado compuestos de esta familia en 2019.
Dasgupta explicó que la aparición de estas sustancias está relacionada, en parte, con los esfuerzos internacionales por prohibir los análogos del fentanilo, lo que ha llevado a los mercados ilegales a desarrollar otros compuestos capaces de producir efectos similares.
«No es sorprendente que haya aparecido», señaló el investigador.
Por su lado, Alex Krotulski, director de Toxicología y Química del Centro de Investigación y Educación en Ciencias Forenses, indicó que la ciclorfina ha sido detectada en aproximadamente 25 estados.
En el Medio Oeste, incluidos Illinois y Tennessee, se ha encontrado en forma de polvo, frecuentemente mezclada con fentanilo y heroína. Mientras que en estados del sur, como Texas, Luisiana y Alabama, ha aparecido en forma de pastillas.
¿Qué tan potente es? Los modelos basados en pruebas de laboratorio indican que la ciclorfina tiene una potencia superior a la del fentanilo, explicó Krotulski. Esta característica significa que pequeñas cantidades pueden producir efectos intensos y aumentar el riesgo de intoxicación.
Efectos y riesgos para la salud al tratarse de un opioide, la ciclorfina actúa sobre los receptores opioides del organismo y puede provocar depresión respiratoria, una condición en la que la respiración se vuelve peligrosamente lenta o incluso se detiene.
La especialista Shravani Durbhakula, directora del Servicio Integral del Dolor de la Universidad de Vanderbilt, también señaló entre sus efectos la sedación, la euforia, la disminución del nivel de conciencia y la falta de respuesta a estímulos.
La sobredosis puede tratarse con naloxona, medicamento utilizado para revertir los efectos de los opioides y comercializado también bajo el nombre de Narcan.
Durbhakula advirtió que, en los casos que ha atendido, la ciclorfina suele aparecer combinada con otras sustancias. También ha sido detectada en medicamentos falsificados que se comercializan como Xanax y OxyContin, una situación que incrementa los riesgos para quienes los consumen.
La especialista aclaró que la sustancia también puede encontrarse sin mezclas, aunque su combinación con otros compuestos puede agravar sus efectos.
Uno de los riesgos adicionales es que las tiras reactivas diseñadas para identificar fentanilo no detectan la ciclorfina, debido a que se trata de sustancias químicamente diferentes.
Así lo explicó David Liss, profesor asociado de Medicina de Emergencia de la Universidad de Washington, quien advirtió sobre las limitaciones de estos dispositivos para identificar este nuevo opioide.
La aparición de la ciclorfina plantea nuevos desafíos para los sistemas de vigilancia toxicológica y las autoridades sanitarias estadounidenses, especialmente por su potencia, las mezclas en las que ha sido encontrada y las dificultades para detectarla mediante pruebas diseñadas para otras drogas.
Fuente: Externa
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