SANTO DOMINGO. A partir de este 1 de junio, la República Dominicana entra en la temporada ciclónica 2025, que se extenderá hasta el 30 de noviembre. Los pronósticos advierten una temporada más activa de lo habitual, con la posible formación de hasta 19 tormentas con nombre, entre ellas de seis a 10 huracanes, y hasta cinco huracanes intensos (categoría tres o superior).
El Instituto Dominicano de Meteorología (indomet) y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) iniciarán con sus protocolos preventivos y exhortan a la población a no bajar la guardia, especialmente en las zonas más vulnerables del país.
Zonas de mayor riesgo
Entre las áreas con mayor historial de impacto y vulnerabilidad se encuentran:
Región Este: La Altagracia, El Seibo y La Romana, por su proximidad a la costa y su exposición directa.
Región Sur: Pedernales, Barahona, Azua y San Juan, donde las lluvias intensas provocan derrumbes y desbordes.
Gran Santo Domingo: Barrios como La Ciénaga, Los Alcarrizos y Gualey, por problemas de drenaje urbano y hacinamiento.
Zona Norte (Cibao): Especialmente comunidades cercanas a los ríos Yuna y Camú, propensas a inundaciones.
Huracanes que han marcado a RD
República Dominicana ha sido impactada en el pasado por ciclones devastadores que sirven de recordatorio del poder destructivo de estos fenómenos:
David (1979): Uno de los huracanes más catastróficos en la historia del país. Dejó más de 2,000 muertos, miles de damnificados y severos daños en la infraestructura.
Georges (1998): Afectó casi todo el territorio nacional. Provocó 283 muertes y pérdidas millonarias en viviendas y cultivos.
Jeanne (2004): Aunque entró como tormenta, provocó fuertes lluvias e inundaciones, especialmente en el norte.
Irma y María (2017): Aunque no tocaron tierra directamente, ambos huracanes dejaron lluvias intensas, oleajes peligrosos y daños en comunidades costeras.
Estos eventos demuestran que no es necesario que un huracán toque tierra directamente para causar destrucción significativa.
Recomendaciones clave
Preparar un plan familiar de emergencia.
Mantener una mochila de emergencia con agua, alimentos, medicamentos y linternas.
Limpiar cañadas y desagües en zonas urbanas.
No hacer caso a rumores y seguir solo informaciones de fuentes oficiales como ONAMET y el COE.
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