SANTO DOMINGO. Mario José Redondo Llenas, condenado por el secuestro y asesinato de su primo José Rafael Llenas Aybar en 1996, fue puesto en libertad la mañana de este martes 5 de mayo de 2026 tras cumplir 30 años de prisión, saliendo a las 7:04 de la mañana, del Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Hombres, en San Cristóbal, en ejecución de una orden emitida el 28 de abril por el tribunal de Ejecución de la Pena.
A su salida del recinto penitenciario, el hoy exconvicto ofreció breves declaraciones a los medios, en las que reiteró su arrepentimiento por el crimen cometido hace tres décadas.
Afirmó que durante su tiempo en prisión pidió perdón “cada día” y expresó respeto hacia el dolor causado a la familia de la víctima.
Durante su reclusión, Redondo Llenas participó en programas de formación académica, llegando a obtener una licenciatura en Derecho, un elemento que ha sido señalado por algunos sectores como parte de su proceso de rehabilitación.
Sin embargo, el caso continúa siendo uno de los más sensibles en la memoria colectiva del país, debido a la brutalidad del crimen ocurrido en mayo de 1996, cuando la víctima, de apenas 12 años, fue asesinada tras ser engañada por su propio primo.
La liberación se produjo tras el cumplimiento de la condena de 30 años, que constituye la pena máxima contemplada en la legislación dominicana vigente al momento de los hechos. La orden de libertad fue emitida por la jueza interina de Ejecución de la Pena de San Cristóbal, en apego al procedimiento legal.
Un caso que marcó al país
El asesinato de José Rafael Llenas Aybar generó una profunda conmoción nacional en 1996, tanto por la relación familiar entre víctima y victimario como por las circunstancias violentas en que ocurrió el crimen, convirtiéndose en un referente en la discusión sobre seguridad, justicia y violencia juvenil en República Dominicana.
El 3 de mayo de 1996, José Rafael Llenas Aybar desapareció en Santo Domingo. Su cuerpo fue encontrado días después en el arroyo Lebrón, en Pedro Brand, con 34 heridas de arma blanca. Tenía 12 años. Había sido secuestrado y asesinado por su propio primo, Mario José Redondo Llenas, junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez, con el objetivo de cobrar un rescate a la familia.
El caso adquirió dimensiones nacionales desde el primer momento. La víctima pertenecía a una familia de clase media-alta con vínculos con figuras del mundo político y mediático dominicano.
La brutalidad del crimen, el vínculo familiar entre víctima y victimario, y la naturaleza calculada del secuestro convirtieron el proceso judicial en uno de los más seguidos de la historia reciente del país. Los dominicanos lo llamaron, «el crimen del siglo».
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