SANTO DOMINGO. A casi un año de la ruptura diplomática entre Venezuela y República Dominicana, miles de venezolanos residentes en el país siguen sin acceso a servicios consulares básicos, mientras crece la expectativa por una posible normalización de las relaciones entre ambos gobiernos.
La comunidad venezolana, enfrenta desde julio de 2024 un limbo legal y personal: no pueden renovar pasaportes, registrar a sus hijos nacidos aquí, gestionar prórrogas ni realizar otros trámites civiles esenciales.
Esto ha limitado su capacidad para estudiar, trabajar, viajar o regularizar su estatus migratorio.
El cierre de la embajada de Venezuela en Santo Domingo se produjo luego de que el gobierno de Nicolás Maduro suspendiera unilateralmente las relaciones con países que cuestionaron los resultados de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024, entre ellos República Dominicana.
La medida incluyó el retiro de su misión diplomática y la cancelación de los vuelos entre ambos países.
Luis Abinader
En ese contexto, el presidente dominicano Luis Abinader confirmó este lunes que su gobierno analiza una solicitud formal del Ejecutivo venezolano para restablecer el tránsito aéreo, lo que algunos interpretan como un primer paso hacia la reapertura diplomática. “Ellos tomaron la decisión de suspender los vuelos; ahora nos envían esta comunicación y nosotros la estamos estudiando”, declaró Abinader durante su encuentro semanal con la prensa.
INAC
El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela (INAC) anunció el domingo 15 de junio la intención de retomar las operaciones aerocomerciales con República Dominicana, aunque sin ofrecer detalles sobre fechas ni condiciones. Por ahora, el gobierno dominicano no ha autorizado oficialmente esa reanudación.
Para los venezolanos en RD, la reapertura de la embajada no es solo un gesto diplomático, sino una necesidad urgente. También lo es para los dominicanos que viven en Venezuela, quienes desde la retirada de la delegación dominicana en Caracas han quedado sin representación ni acceso a servicios consulares.






“Estamos atrapados sin documentos”, señalan usuarios en redes sociales, mientras otros preguntan cuándo volverá a funcionar el consulado. Muchos se han visto forzados a recurrir a terceros países para tramitar documentos, lo que implica costos adicionales y procesos más largos.
Aunque el restablecimiento de los vuelos podría abrir una ventana de diálogo entre ambas naciones, las autoridades dominicanas aún no han anunciado un calendario ni una hoja de ruta clara para reactivar plenamente las relaciones diplomáticas.
En tanto, la comunidad binacional —tanto en Venezuela como en República Dominicana— continúa a la espera de una solución que les devuelva sus derechos básicos, el acceso a servicios y la posibilidad de mantener vínculos familiares y sociales sin barreras.
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