- Publicidad -

Turismo dominicano: entre el volumen y la calidad

Por Scarla Mieses

Por Rafael Barón Duluc Rijo

El turismo mundial atraviesa una etapa de recuperación y expansión acelerada. Según la Organización Mundial del Turismo, en 2024 se registraron 1,450 millones de llegadas internacionales, lo que representó un crecimiento del 11,5 % respecto al año anterior.

Mientras Asia y Medio Oriente lideraron el repunte con incrementos superiores al 15 %, América y el Caribe mostraron un desempeño más moderado, con apenas un 6,7 % de crecimiento.

La República Dominicana se consolidó en 2023 como el principal destino del Caribe, alcanzando más de 10 millones de turistas en un año histórico. En enero de 2025, el país recibió 1,15 millones de visitantes, lo que representó un incremento del 22 % respecto a enero de 2024.

Sin embargo, al observar el acumulado del primer trimestre, el crecimiento fue de apenas 4 %, reflejando la fuerte estacionalidad del modelo turístico nacional.

En materia económica, los resultados confirman la importancia del sector. En 2023 el turismo generó 9,700 millones de dólares en ingresos y en 2024 la cifra superó los 11,000 millones, lo que equivale a alrededor del 16 % del PIB nacional.

Este peso relativo es superior al de México, donde el turismo representa un 8,5 % del PIB, aunque menor que en economías más pequeñas y dependientes como Jamaica, que supera el 30 %.

La comparación con el escenario internacional muestra dos tendencias: la República Dominicana crece a un ritmo más lento que el promedio mundial, pero más fuerte que la media regional.

El país ha sabido mantener liderazgo en el Caribe, pero ese liderazgo se ha apoyado fundamentalmente en el volumen de visitantes más que en la calidad del destino.

Este modelo enfrenta límites. La demanda internacional se diversifica hacia destinos que ofrecen experiencias culturales, gastronómicas, de naturaleza o de lujo.

Costa Rica ha apostado por el ecoturismo de alto gasto; Jamaica ha reforzado su identidad cultural y musical; México ha segmentado su oferta para captar distintos perfiles de turistas.

La República Dominicana, en cambio, continúa dependiendo en gran medida de un esquema concentrado en sol y playa.

Es imprescindible repensar la estrategia turística nacional. No basta con seguir alcanzando récords en llegadas. El verdadero desafío consiste en elevar la calidad del destino, garantizando estándares más altos en infraestructura urbana, seguridad, movilidad, sostenibilidad ambiental y diversificación de la oferta.

La competitividad futura del país dependerá de su capacidad para atraer visitantes que gasten más, permanezcan más tiempo y se conviertan en promotores de un destino confiable y variado.

El turismo dominicano ha logrado avanzar de manera significativa y se ha consolidado como pilar económico nacional. Pero el reto de esta década ya no es solo crecer en cantidad, sino también en calidad.

De ello dependerá que el sector se mantenga como motor de desarrollo y que los beneficios se traduzcan en un impacto real y duradero para las comunidades locales y para la nación en su conjunto.

Loading

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *