PUNTA CANA. Después de un accidente de tránsito en el que ocurre la amputación traumática de una pierna o un brazo, el tiempo es un factor determinante para intentar salvar la extremidad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y manuales de atención al trauma, una extremidad amputada sin flujo sanguíneo puede tolerar entre cuatro y seis horas de isquemia caliente (a temperatura ambiente).
Sin embargo, si se enfría correctamente —envuelta en material limpio y colocada en una bolsa impermeable sobre hielo, sin contacto directo— ese tiempo puede extenderse hasta 12 horas o más en algunos casos.
Según el Colegio Americano de Cirujanos los tejidos más sensibles a la falta de oxígeno son los músculos, que comienzan a sufrir daño irreversible después de pocas horas, mientras que huesos, tendones y piel pueden resistir más tiempo.
Por su lado, otras fuentes subrayan que la rapidez en la atención prehospitalaria y el traslado a un centro con capacidad de microcirugía son claves para aumentar las probabilidades de reimplante exitoso.
Asimismo, cada caso es distinto y hay factores como el tipo de lesión, el grado de contaminación, la edad del paciente y el estado general de salud influyen directamente en la posibilidad de salvar la extremidad.
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