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El descanso breve después del almuerzo potencia la recuperación diaria

Por Belgica Santos Periodista

Un descanso breve después de almorzar puede transformar por completo tu productividad diaria. La ciencia respalda actualmente las siestas cortas, conocidas como «power naps», debido a sus potentes efectos positivos en la salud física y mental.

Expertos internacionales coinciden en que este hábito mejora la concentración y disminuye el riesgo de sufrir diversas enfermedades. Para obtener resultados óptimos, los médicos sugieren que el descanso se mantenga estrictamente en un rango de 10 a 30 minutos.

Los beneficios científicos de la siesta corta

Dormir unos minutos a mitad del día ayuda a reducir la fatiga y aumenta los niveles de alerta de forma inmediata. Estudios realizados en países mediterráneos asocian esta costumbre con una menor incidencia de problemas cardiovasculares, obesidad y accidentes cerebrovasculares.

Incluso las siestas extremadamente breves, de menos de 10 minutos, logran disminuir la somnolencia sin interferir con el descanso nocturno. Al despertar, las personas suelen experimentar una mayor capacidad de atención y una notable reducción de errores en sus tareas cotidianas.

El momento ideal para desconectar

Para aprovechar al máximo este «reinicio» mental, especialistas como Markus Specht recomiendan descansar entre las 13:00 y las 14:00 horas. En este horario, el cuerpo humano suele experimentar un descenso natural en sus niveles de energía.

Durante este intervalo, el cerebro entra en un estado similar al de la meditación, donde predominan las ondas alfa. Según los expertos, este proceso funciona como un «salvapantallas mental» que organiza los procesos internos del organismo.

La clave para una siesta reparadora es evitar caer en el sueño profundo. Si el descanso supera los 30 minutos, es probable que al despertar sientas desorientación, pesadez o la denominada inercia del sueño.

Además, es fundamental entender que una «power nap» no sustituye una noche de sueño reparador. Si sufres de insomnio crónico, los especialistas sugieren evitar las siestas diurnas para permitir que el cuerpo recupere su ciclo normal durante la noche.

Precauciones para ciertos perfiles

Aunque la siesta corta favorece el bienestar general, no es recomendable para todo el mundo. Las personas que tienen la presión arterial muy baja podrían sentirse más fatigadas al intentar reactivarse tras un descanso diurno.

Sin embargo, para la mayoría de los adultos, integrar este pequeño hábito en la rutina diaria ofrece una protección extra contra el estrés y el envejecimiento. Un breve descanso de 20 minutos no es una pérdida de tiempo, sino una inversión en tu salud psicológica y rendimiento físico.

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Autor

  • Belgica Santos

    Periodista, locutora y maestra de ceremonias, egresada de la Universidad O&M con una Licenciatura en Comunicación Social. Posee un diplomado en Marketing, Publicidad y Branding Digital, que complementa su formación en comunicación estratégica. Cuenta con experiencia en medios digitales y prensa escrita, Amante de las buenas costumbres, con principios éticos y pasión por la comunicación clara, efectiva y profesional.

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