Palma de Mallorca. El doctor Alexandre Olmos, especialista en riesgo cardiovascular, compartió a través de su cuenta de Instagram los que considera los tres alimentos más poderosos para prevenir el cáncer, respaldados en evidencia científica: brócoli, cúrcuma y ajo.
Los tres aliados anticáncer
- Brócoli y verduras crucíferas: Contienen sulforafano, un compuesto capaz de activar genes supresores de tumores como el p53 y de estimular enzimas que ayudan a desintoxicar el organismo.
- Se encuentra también en la col rizada, coles de Bruselas, coliflor, nabos y rábanos. Expertos recomiendan consumir al menos cinco porciones semanales de estas verduras.
- Cúrcuma: Muy utilizada en la cocina asiática, aporta curcumina, que modula genes vinculados a la inflamación y la proliferación celular.
- Además de sus propiedades anticancerígenas, favorece la salud digestiva al aliviar acidez, gastritis y digestión lenta.
- Ajo: Gracias a compuestos azufrados como la alicina, estimula rutas antioxidantes y protege el ADN del daño oxidativo.
- Para aprovechar al máximo sus beneficios, se recomienda consumirlo crudo, machacado o picado.
Alimentación y prevención
Olmos destacó que estos alimentos son fáciles de incorporar a la dieta diaria y contribuyen a activar defensas naturales del organismo.
No obstante, subrayó que ningún alimento por sí solo garantiza la prevención del cáncer, y que lo más importante es mantener una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.
Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer insisten en que una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales disminuye el riesgo de distintos tipos de cáncer. En cambio, el consumo excesivo de ultraprocesados, azúcares añadidos y carnes rojas o procesadas incrementa la probabilidad de enfermedades crónicas.
Hábitos clave para reducir riesgos
Además de la alimentación, los especialistas recuerdan la importancia de:
- Mantener un peso saludable.
- Hacer ejercicio de forma regular.
- Evitar el tabaco y moderar el alcohol.
Estas prácticas son determinantes para proteger tanto la salud cardiovascular como para disminuir el riesgo de tumores.
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