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Qué son y cómo tratar orzuelos en niños

Por Belgica Santos Periodista

#Niños #orzuelos #tratamiento

Los orzuelos, esos granos dolorosos que salen en el borde los párpados, son más habituales de lo que creemos en los niños. El motivo no es otro que el mal hábito de tocarse los ojos con las manos sucias, aunque también pueden provocarse en menores con dermatitis seborreica. Pero ¿qué son?, ¿el tratamiento es igual en niños que en adultos?

Según la Asociación Española de Pediatría se trata de una «infección de las glándulas sebáceas de los párpados producida, generalmente, por una bacteria llamada estafilococo» y que se materializa en forma de bulto, algo enrojecido y doloroso. Aunque, de formarse en párpado interno, el párpado duele y aparece inflamado.

Si bien la mayoría de los orzuelos curan espontáneamente sin tratamiento transcurridos entre 3 y 7 días al drenar su contenido al exterior en forma de pus o moco, su tratamiento es muy sencillo. Es necesario, no obstante, educar a nuestros hijos en el cuidado de los ojos, La Asociación Española de Pediatría insiste en enseñarles a lavarse las manos con frecuencia, evitar tocar los ojos con las manos sucias y que practiquen una buena higiene en sus párpados. «Los pediatras oftalmólogos hablan de aplicación de compresas calientes varias veces al día puede ayudar a desobstruir la glándula; hay que asegurarse de que no estén muy calientes para evitar quemaduras», explican los expertos pediátricos. No obstante, si con esta actuación el menor no mejora, hay que consultar al médico quien valorará si es necesario aplicar una pomada con antibiótico o hacer una pequeña incisión para que salga el contenido de la glándula.

Tras esta consulta puede darse el caso de que se trate de otra patología. Hablamos del chalazión y la blefaritis. Pero ¿cómo distinguirlos de los orzuelos?

A diferencia del orzuelo, el chalazión o quiste se trata de un bulto duro que no duele y que puede haberse generado por un orzuelo que no ha drenado de manera correcta su grasa. Se trata de una inflamación crónica y más duradera de las glándulas sebáceas del borde interno del párpado que pueden durar semanas e incluso meses. Aquí el tratamiento no suele ser necesario ya que tienden a desaparecer espontáneamente. Solo si alteran la visión. o si plantean problemas estéticos importantes, habría que derivarlos al oftalmólogo para extirparlos.

Según especialistas, cuando las protuberancia son de tamaño significativo o si están afectando a la visión, es necesaria la intervención. Se trata de una operación sencilla, con anestesia local. Como alternativa a la cirugía es posible realizar un tratamiento con inyección de corticoide intralesional, aunque algunos expertos cuestionan su eficacia.

Blefaritis

En este caso su aspecto es el principal indicador de que no nos encontramos ante un orzuelo. Si bien, aparecen al borde palpebral, este puede estar rojo, con escamas secas y pegadas o con costras difíciles de despegar. En cuanto a la sintomatología, suelen producir picor e irritación de los ojos y suele afectar a los dos ojos, de forma persistente o intermitente. Los niños que lo tienen suelen quejarse de picor, lagrimeo, molestias con la luz y pueden amanecer con ellos con más legañas de lo habitual.

Se trata de un trastorno frecuente en niños, sobre todo entre los 4 y 5 años de edad, aunque puede aparecer incluso en niños más pequeños. Muchas veces pasa desapercibida o con el diagnóstico erróneo de conjuntivitis alérgica.

Según explican desde la Asociación Española de Pediatría, el origen suele estar detrás de una bacteria llamada estafilococo, con úlceras o heridas en el borde del párpado, con costras y pérdida de pestañas, conjuntivitis e incluso a veces molestias mayores por acompañarse de una queratitis. Aunque también existe la llama ‘Blefaritis seborreica’ en la que aparecen escamas pegadas y que suele estar acompañada de seborrea en el cuero cabelludo. De manera ocasional, la blefaritis puede ser producida por alergia o por infecciones por virus.

El tratamiento en las dos formas consiste en limpiar el borde del párpado con un bastoncillo de algodón húmedo para retirar las escamas o las costras. La blefaritis estafilocócica se trata con la aplicación de un antibiótico sobre el borde de los párpados.

La pediculosis palpebral es una forma de blefaritis debida a la presencia de piojos o liendres en el borde del párpado y las pestañas. Se eliminan con una pomada de vaselina oftálmica, y retirando las liendres.

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Autor

  • Belgica Santos

    Periodista, locutora y maestra de ceremonias, egresada de la Universidad O&M con una Licenciatura en Comunicación Social. Posee un diplomado en Marketing, Publicidad y Branding Digital, que complementa su formación en comunicación estratégica. Cuenta con experiencia en medios digitales y prensa escrita, Amante de las buenas costumbres, con principios éticos y pasión por la comunicación clara, efectiva y profesional.

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