El uso excesivo y problemático de pantallas en niños y adolescentes preocupa cada vez más a los especialistas. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics, que siguió a más de 4,000 jóvenes en EE. UU., reveló que casi la mitad desarrolla patrones adictivos con redes sociales, celulares o videojuegos.
Los investigadores advierten que no se trata solo de pasar muchas horas frente a la pantalla, sino del uso compulsivo y la dependencia emocional. Estos comportamientos se asocian con ideación suicida, autolesiones, ansiedad, depresión y dificultades para regular emociones.
El estudio mostró que los adolescentes con consumo creciente de redes sociales tienen el doble de probabilidad de presentar conductas suicidas que quienes mantienen un uso bajo. En el caso de los videojuegos, los niveles más altos se relacionan con síntomas de ansiedad y depresión.
Expertos comparan los efectos de la hiperconectividad con el impacto de sustancias estimulantes en el cerebro infantil, debido a la liberación excesiva de dopamina. Señalan que esta sobrecarga afecta la tolerancia a la frustración y el desarrollo emocional.
La Organización Mundial de la Salud también alertó que uno de cada diez adolescentes ya ve afectada su vida cotidiana por el uso de pantallas. Los especialistas insisten en la necesidad de fijar límites claros, reducir la exposición temprana y promover actividades fuera del entorno digital para prevenir consecuencias graves en la salud mental.
Fuente: Infobae
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