PUNTA CANA. El ayuno intermitente es un patrón de alimentación que alterna períodos en los que se ingieren alimentos con otros en los que se restringe parcial o totalmente el consumo de calorías.
Su objetivo no es únicamente perder peso, sino también generar cambios en el funcionamiento del organismo que favorezcan la reparación celular y el equilibrio metabólico.
Entre los beneficios que han mostrado diversas investigaciones a corto plazo figuran el mejor control de la glucosa en sangre, la reducción del peso corporal, la disminución del colesterol, una mejor presión arterial y la reducción de la inflamación crónica.
Existen diferentes modalidades de ayuno intermitente. Una de las más utilizadas es la alimentación con restricción de tiempo, que consiste en consumir todos los alimentos del día dentro de una ventana de entre seis y ocho horas y permanecer en ayunas durante 16 o 18 horas.
CLASIFICACIÓN DE AYUNO INTERMITENTE
Existen varios tipos de ayuno, que se clasifican dependiendo del tiempo que la persona permanezca sin consumir alimentos sólidos. ¿Qué significan?
12 horas: Esta duración es la mínima para considerarse ayuno intermitente. Una manera de aplicarlo puede ser cenar más temprano y desayunar pronto por la mañana, haciendo que entre ambas ingestas hayan transcurrido 12 horas.
16 Y 18 HORAS: En este caso se debe permanecer 16 o 18 horas sin ingerir alimentos. Para realizarlo, se podría eliminar el desayuno o la cena.
24 horas: Este tipo de ayuno consiste en no ingerir alimentos durante un día entero, aunque sí se puede beber agua o caldos. Según fuente externas la dietista indica que, en general, «este tipo de ayuno es necesario para la realización de pruebas médicas».
UN DIA SIN ALIMENTOS: Esta clase de ayuno se suele recomendar antes de realizar ciertas pruebas médicas y cirugías mayores, por indicación de los especialistas.
Sin embargo, la doctora Hilda Escaño, especialista en Endocrinología y Nutrición, insistió en que esta práctica no debe confundirse con dejar de comer por falta de tiempo o por omitir comidas de manera improvisada.
«A mí el ayuno intermitente me gusta bien llevado, porque yo tengo pacientes que hacen ayuno intermitente. Lo que pasa es que el ayuno intermitente forzoso que hacen algunos pacientes porque no les da tiempo de preparar sus comidas o porque salieron rápido de casa no funciona”, sostuvo Escaño.
Asimismo, agregó que el ayuno intermitente habla de que, dentro de una ventana de tiempo, que se llama cronos, dentro de ocho horas, vas a distribuir las calorías que te corresponden, en cuanto a calorías, carbohidratos y grasas saludables. “Así funciona. Es bien llevado, se les enseña un plan y se les ajusta de acuerdo con su estilo de vida. Pero no puede romper el ayuno con un plato de arroz, habichuelas, carne y fritos, un pastelón o una pasta bien salseada».
La especialista explicó que el éxito del ayuno intermitente depende tanto del tiempo de alimentación como de la calidad de los alimentos que se consumen durante ese período, por lo que una mala elección puede anular los beneficios esperados.
Asimismo, recomendó que cualquier persona interesada en adoptar este tipo de alimentación consulte primero con un profesional de la salud para determinar si es adecuado para su condición física y metabólica.
«Las personas que quieran hacerlo siempre deben ir donde un especialista de la salud, porque a los 18 años todas dejamos de cenar para amanecer flacas, pero eso era a los 18, donde se tenía un metabolismo y una biología diferente. Eso cambia; muchas veces no hay por qué someter el cuerpo a esas restricciones tan innecesarias que te pueden provocar un efecto rebote y una pérdida de adherencia», manifestó.
Escaño recordó que el ayuno intermitente no es una estrategia universal y que su aplicación debe adaptarse a las necesidades, el estado de salud y el estilo de vida de cada persona, con el fin de evitar riesgos y obtener resultados sostenibles.
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