Por: Ramón Arturo Herrera Rijo
Santo Domingo. En el panorama literario de la República Dominicana, emerge una voz que se niega a susurrar, una voz que grita sus verdades con la fuerza de un huracán.
Se trata de Sonia Adames Candelario y su poemario «Revelación”, una obra publicada por Editorial Santuario que es, en esencia, un acto de desnudez emocional.
Desde su primera página, que nos recibe con una sentencia de Albert Camus «la verdadera desgracia es no amar”, el lector sabe que no está ante un libro común, sino frente a un espejo de pasiones, dolores y, finalmente, liberación.
El Anhelo y la Distancia que Tortura
El viaje a través de «Revelación» comienza explorando un amor marcado por la ausencia. Adames Candelario articula con maestría el dolor de la espera y la construcción del ser amado desde el recuerdo.
En «Lejana osadía», el sentimiento es una fuerza de la naturaleza: «Tu amor, fuerte huracán que traspasa mi alma».
La distancia no es olvido, es un tormento que se refleja en la mirada, como confiesa en «Sigo esperándote»: «Ojos pintados con lágrimas / reflejando el corazón / que vaga en las penurias de tu ausencia».
Un Erotismo sin Filtros: El Cuerpo como Campo de Batalla , Si algo caracteriza a esta obra es su valiente exploración del erotismo.
La autora no teme usar un lenguaje directo y carnal para describir la pasión. Los cuerpos chocan, se consumen y se buscan en un frenesí que es tanto físico como emocional.
El poema «Profundo» es quizás uno de los más explícitos y poderosos en este sentido, con versos que son una explosión de sensualidad: «Enrojecidos labios entre mis piernas Saboreando sin cesar lo que descubres dentro».
En «Cuando la pasión llama», esta entrega es clandestina e inevitable, describiendo a los amantes como «Cuerpos consumidos por la explosión / de dos amantes con amores clandestinos».
Sumergidos en el Dolor
Pero el amor en «Revelación» también tiene un rostro oscuro y desolador. Adames Candelario se sumerge sin miedo en el abismo del sufrimiento.
El desamor deja un paisaje de devastación, un «corazón en trozos, migajas entre charcos desgastados», como describe en «Cada gota». La poeta nos lleva a sentir la asfixia de un espíritu herido en «Hueco de mi alma», un poema que se lamenta con un «Desgarrado corazón, Que desgasto mi espíritu herido».
La Escritura como Orgasmo del Alma
En medio de este torbellino, la escritura emerge como el refugio y la salvación definitivos. En «Hoja en blanco», la página se convierte en la cómplice perfecta, una «Fiel amiga que solo escucha / siempre en blanco / llevando notas de mis lágrimas».
Es en el poema «Me enamoré» donde esta idea alcanza una dimensión sublime y provocadora. Tras describir una relación puramente sexual con un hombre que desprecia la literatura y le pide que deje sus «cursilerías», la voz poética encuentra su verdadera catarsis no en el amor de él, sino en su propia creatividad.
La conclusión del poema es una de las «revelaciones» más potentes del libro: «Rápidamente tomaba una pluma y eyaculaba letras poéticas; Y ahora no sé quién es más pendejo». La creación se convierte en el acto de liberación supremo.
La Revelación Final: Nace una Mujer Nueva, El arco de transformación de la voz poética es el mayor triunfo del libro. Se pasa de la espera y el anhelo a una autosuficiencia cruda y empoderada.
El poema «Adicta» es la declaración final de independencia, una mujer que ya no necesita validación externa y que se ha endurecido ante el desengaño.
Sus versos son una bofetada de realidad:
«Que me guste escribir y leer erotismo
No significa que te voy abrir las piernas;
Todo lo contrario
Ya no tengo sentimientos.
Soy más hija de puta Pues ya ningún cabrón me sorprende fácilmente.»
En definitiva, «Revelación» es un poemario de una honestidad feroz. Sonia Adames Candelario nos entrega un trabajo que sangra, respira y arde, consolidando una voz auténtica y poderosa en la poesía dominicana contemporánea.
Un libro necesario que nos recuerda que, a veces, la única forma de sanar es arrancarse la piel a través de las letras.
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