SpaceX lanzó este lunes 28 de septiembre su cohete Starship hacia la órbita terrestre por primera vez, durante el decimocuarto vuelo de prueba del vehículo, en el que desplegó 26 satélites Starlink V3, pese a una falla en uno de sus motores durante el ascenso.
El despegue se produjo a las 7:48 de la mañana, hora local, desde las instalaciones de Starbase, en Boca Chica, Texas, según informó CNBC.
De acuerdo con NPR, uno de los seis motores de la etapa superior de Starship presentó una falla durante el ascenso. Tras aproximadamente 22 minutos de evaluación, los controladores de vuelo determinaron que el vehículo podía continuar de manera segura hacia la órbita.
Mientras tanto, el propulsor Super Heavy realizó un amerizaje suave en el Golfo de América, en lugar de regresar a la torre de lanzamiento. La maniobra permitió a SpaceX probar modificaciones de hardware y software destinadas a mejorar la confiabilidad del encendido de los motores, un problema que se había presentado durante el vuelo 13.
SpaceX recorta la misión y cambia el punto de amerizaje
El plan previo al lanzamiento contemplaba un recorrido de aproximadamente 10 horas, con seis vueltas alrededor de la Tierra a una altitud cercana a los 275 kilómetros y un amerizaje final en el océano Pacífico, al oeste de Chile.
Sin embargo, una vez que el vehículo estuvo en vuelo, los responsables de la misión redujeron el perfil a unas tres horas y cambiaron el punto previsto de amerizaje a una zona al norte de Hawái, según NPR.
Cada uno de los 26 satélites Starlink V3 desplegados aportará un terabit por segundo de capacidad a la constelación de internet satelital de SpaceX, lo que representa un total combinado de 26 terabits por segundo durante esta misión.
La compañía aseguró que esa capacidad es aproximadamente 10 veces superior a la que añade un lanzamiento de Falcon nueve con satélites mini V2.
Además, tres de los satélites llevan cámaras destinadas a fotografiar el exterior del escudo térmico de Starship después de la separación, con el objetivo de recopilar datos que contribuyan a futuros esfuerzos de reutilización del vehículo.
Un vuelo orbital que eleva el nivel de riesgoLos 13 vuelos de prueba anteriores de Starship utilizaron trayectorias suborbitales que permitían mantener el vehículo en una ruta de retorno controlado en caso de que surgiera algún problema.
El paso a una trayectoria orbital eliminó ese margen de seguridad. Por ello, SpaceX indicó que, antes de ejecutar la maniobra de inserción orbital, el equipo de vuelo confirmó que los sistemas de guía y aterrizaje, junto con sus mecanismos de redundancia, funcionaban correctamente.
El avance también tiene implicaciones para el negocio de conectividad Starlink, que representa el mayor segmento de ingresos de SpaceX y era su único negocio rentable en el segundo trimestre, según la información proporcionada.
La compañía depende de Starship para desplegar los satélites V3 de mayor tamaño, que no pueden transportarse mediante el Falcon 9.
El cohete también desempeña un papel central en el programa Artemis de la NASA. La agencia espacial estadounidense seleccionó a SpaceX mediante un contrato para desarrollar Starship como el vehículo que transportará astronautas a la superficie lunar, según NPR.
La misión Artemis III, cuyo lanzamiento está previsto para finales del próximo año, contempla probar el acoplamiento entre la cápsula Orion de la NASA y Starship, como parte de los preparativos para futuras misiones tripuladas a la Luna.
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