El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó un nuevo decreto que modifica las recomendaciones federales sobre las vacunas infantiles, al reducir de 18 a 11 las enfermedades contempladas en el esquema recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La medida también plantea separar algunas dosis y distribuir las vacunas en más visitas médicas, una decisión impulsada por la administración de Trump y el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. La Casa Blanca sostiene que el cambio busca ampliar la libertad de elección de los padres y revisar las políticas de inmunización.
Uno de los principales cambios propuestos es administrar por separado las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), en lugar de aplicarlas como una dosis combinada. Especialistas han advertido que retrasar algunas vacunas podría aumentar el riesgo de que los niños contraigan enfermedades prevenibles.
Trump también volvió a relacionar las vacunas con el autismo, pese a que no existe evidencia científica que respalde esa afirmación y las principales organizaciones médicas han rechazado esa relación.
La decisión representa un importante giro en la política sanitaria estadounidense, después de décadas de recomendaciones federales orientadas a mantener un amplio calendario de vacunación infantil.
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