Nueva York. Cuando Juan Soto firmó su histórico contrato de 15 años y 765 millones de dólares con los Mets, el béisbol entero pareció cargarlo con el peso de la etiqueta: el jugador más caro de todos los tiempos. Pero la noche del domingo, con un solo swing, respondió sin palabras a meses de dudas, cuestionamientos y murmullos.
El batazo solitario en el séptimo inning —el número 25 de su temporada— no solo rompió el empate ante los Giants, sino que también selló la barrida de los Mets y extendió su racha ganadora a siete partidos, la más larga del equipo este año. La bola voló más allá del jardín derecho.
Para muchos, ese batazo del domingo fue su propio juego de estrellas personal, en el diamante donde más importa: el de la temporada regular, con la serie en juego y las miradas encima.
Fuente: Externa
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