Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó la nueva ley federal «Take It Down Act» (Ley Elimínalo), destinada a penalizar la difusión no consentida de imágenes sexuales, tanto reales como generadas mediante inteligencia artificial (IA).
Según datos obtenidos por la Agencia AFP, la legislación, impulsada por la primera dama Melania Trump, busca frenar el creciente fenómeno de la llamada pornografía vengativa, con énfasis en los peligros que representan los contenidos falsos creados con tecnología de deepfake.
La ley fue aprobada con amplio apoyo bipartidista en ambas cámaras del Congreso y convierte en delito federal la distribución intencionada de imágenes explícitas sin consentimiento. Quienes violen esta normativa podrían enfrentar hasta tres años de prisión.
Además, las plataformas digitales que no eliminen rápidamente el contenido tras una denuncia, también podrían enfrentar sanciones civiles.
Durante una ceremonia realizada en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el mandatario republicano expresó que se trata de un avance histórico: “Esta será la primera ley federal destinada a combatir la difusión de imágenes explícitas y ficticias sin el consentimiento del individuo”.
Melania Trump, quien ha respaldado la iniciativa desde marzo, tuvo una participación destacada en el acto, acompañada por jóvenes víctimas de esta práctica. Una de ellas, una adolescente de Texas, fue blanco de montajes sexuales creados por un compañero de escuela que luego circularon por redes sociales como Snapchat.
Su caso, y el de otras jóvenes, evidencian la creciente amenaza que representa el mal uso de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
“Las chicas simplemente lloraron y lloraron. Estaban avergonzadas”, relató Anna Berry McAdams, madre de una de las víctimas, quien teme que las imágenes reaparezcan en el futuro y afecten a las jóvenes de por vida.
Si bien varios estados como California y Florida ya contaban con leyes similares, esta legislación extiende la protección a nivel nacional. Para expertos como Renée Cummings, criminóloga y especialista en IA de la Universidad de Virginia, la medida es un «paso significativo», pero advierte que su efectividad dependerá de una implementación ágil y actualizada frente a nuevas amenazas digitales.
Por su parte, organizaciones como la Electronic Frontier Foundation han expresado reservas sobre posibles riesgos a la libertad de expresión. Denuncian definiciones legales vagas y temen que la ley pueda ser utilizada de forma excesiva o imprecisa, provocando censura en entornos digitales.
La ley exigirá que redes sociales y sitios web establezcan mecanismos eficaces para retirar, tras notificación, cualquier contenido íntimo publicado sin consentimiento.
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