Los vientos de Santa Ana, un fenómeno meteorológico característico del sur de California, han intensificado los devastadores incendios forestales que afectan la región, alimentando las llamas y secando la vegetación.
Según publicó la Agencia AFP, estos fuertes vientos, que se originan en los estados vecinos de Nevada y Utah, alcanzaron ráfagas de hasta 160 km/h, la mayor intensidad registrada desde 2011, según meteorólogos.
En la zona de Palisades, más de 9,500 hectáreas han sido consumidas por el fuego, mientras que en Eaton, las llamas han arrasado 14,000 hectáreas. El servicio meteorológico nacional advirtió sobre un «comportamiento extremo del fuego» debido a las ráfagas de hasta 110 km/h, declarando una «situación particularmente peligrosa» (PDS, por sus siglas en inglés).
Los vientos de Santa Ana, que suelen soplar entre septiembre y mayo, secan el aire al descender de las montañas, calentándolo y aumentando las condiciones para incendios mortales. Este fenómeno ha causado estragos en años anteriores, como en 2017, cuando el incendio Thomas destruyó más de mil estructuras.
Mientras los bomberos continúan combatiendo los incendios, expertos advierten que las condiciones podrían empeorar, poniendo en riesgo más vidas y propiedades en la región.
Fuente: Agencia AFP
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