BÁVARO. Las principales avenidas del distrito turístico Verón-Punta Cana, especialmente en la localidad de Bávaro, están adornadas por árboles frondosos, verdes y frescos que embellecen el entorno urbano durante todo el año. Entre las vías más conocidas destacan la Avenida Barceló, la Avenida Estados Unidos y la Avenida España, donde las copas de los árboles ofrecen sombra y un respiro al intenso calor del Caribe. Sin embargo, bajo la superficie, el crecimiento agresivo de sus raíces está causando un problema y cada vez más visible: la destrucción de aceras y contenes.
Lo que en apariencia embellece y aporta valor ambiental, también está comprometiendo la infraestructura urbana destinada al tránsito peatonal. Las raíces de algunas especies han comenzado a levantar losas de concreto, fracturar contenes y dificultar el paso seguro de quienes caminan por estas zonas.
La situación se agrava debido a la falta de planificación urbana en la elección y ubicación de los árboles, lo que ha llevado a una combinación riesgosa de vegetación y estructuras inadecuadas.
Las especies más señaladas
Gri Gri: Este árbol, caracterizado por su crecimiento veloz y su capacidad para alcanzar hasta 25 metros de altura, posee un tronco robusto y raíces leñosas que se extienden superficialmente. En zonas urbanas, este tipo de raíz suele levantar el pavimento y romper estructuras de concreto a su alrededor, como ya se ha observado en varias avenidas.
Roble Amarillo (Guayacán): De flores vistosas y madera apreciada, esta especie también presenta un sistema de raíces que puede causar daños cuando es plantada en aceras. Vecinos han reportado problemas en la Avenida Estados Unidos y en la Avenida España, donde su presencia, aunque ornamentalmente valiosa, ha deteriorado la infraestructura.
Caoba: Árbol nacional de la República Dominicana y símbolo de riqueza forestal, la caoba posee múltiples beneficios ecológicos. Sin embargo, su siembra en aceras, como ocurrió en la Avenida Barceló, ha provocado daños debido al tamaño y fuerza de sus raíces.
Este tipo de problemas urbanísticos generan un efecto doblemente negativo. Por un lado, destruyen las pocas aceras disponibles para el peatón; por otro, cuando la solución ha sido eliminar los árboles, se pierde vegetación esencial, resultando en espacios deteriorados y sin sombra. Al final, se pierde tanto la infraestructura como los beneficios ambientales.
Acciones
Frente a esta problemática, periódico Bávaro News consultó a las autoridades locales para conocer las medidas que se están tomando. Francisco Francois, encargado de Ornato del Distrito Turístico Verón-Punta Cana, explicó que actualmente están actuando preventivamente en algunas zonas, especialmente por la llegada de la temporada ciclónica.
«Estamos tomando en cuenta algunas áreas para realizar podas, por ejemplo, en El Cortecito ya hemos intervenido algunas plantas. Para la próxima semana estaremos trabajando en otras avenidas y zonas alternas. En cuanto a los árboles que están destruyendo aceras y contenes, estamos coordinando con el Departamento de Medio Ambiente para tomar decisiones sobre su retiro o manejo adecuado,» indicó François.
De su lado, David Sena, encargado interino de Medio Ambiente, enfatizó la importancia de conservar la arborización urbana, pero de forma responsable.»Las aceras deben mantenerse accesibles y los árboles que se retiren deben ser reemplazados por especies más apropiadas, con raíces profundas que no afecten la infraestructura. Cada árbol que se quite debe ser reemplazado por otro, no se trata de eliminar, sino de reforestar con criterio,» señaló el funcionario.
La voz de los ciudadanos
Mientras tanto, la comunidad expresa su preocupación. Mariela Sánchez, comerciante y residente de Los Corales de Bávaro, comenta: «Salgo a caminar todas las tardes, pero cada día es más complicado. Las aceras están levantadas y es peligroso. Las autoridades deben planificar mejor las futuras siembras.»
José Montilla, joven deportista, añade: «Ya no se puede caminar bien por estas aceras, parece que tendremos que volar para no tropezar con las raíces. Pero estoy seguro de que esto se puede resolver si se quiere.»
Rafael Martínez, otro residente de Bávaro, opina: «Esos árboles que dañan las aceras pueden ser removidos y en su lugar plantar especies más pequeñas, que no afecten el entorno.»
Finalmente, Rober Pérez, empleado privado de la zona, reflexiona sobre el valor del espacio público: «El espacio público está para que el peatón lo use. Nada debe obstaculizar las aceras. Si la gente se lanza a caminar por la calle por falta de aceras, aumentan los accidentes.»
La comunidad de Bávaro espera que estas preocupaciones no queden en el aire y que las acciones anunciadas se traduzcan en soluciones efectivas, sostenibles y bien planificadas.






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