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Proyecto Bulevar Turístico La Otra Banda: ¿Solución vial o expansión inmobiliaria?

Por Oscar Quezada

#Bávaro #Bulevar La Otra Banda - Punta Cana #La Altagracia #Punta Cana #Verón

PUNTA CANA. El discurso oficial en torno al proyecto Bulevar Turístico de La Otra Banda se ha construido bajo la premisa de que la obra contribuirá a reducir el congestionamiento vehicular en el eje Verón–Bávaro–Punta Cana, uno de los principales problemas derivados del acelerado crecimiento urbano y turístico de la zona.

Sin embargo, al analizar con detenimiento la lógica territorial, el patrón de desarrollo inmobiliario anunciado y la ubicación estratégica de la vía, surgen elementos suficientes para cuestionar si el verdadero objetivo del proyecto es estrictamente vial o, más bien, urbanístico e inmobiliario.

En primer lugar, es evidente que la nueva vía conectará la Autovía del Coral con La Otra Banda y zonas de expansión de Verón-Punta Cana, lo que abre un amplio corredor para el desarrollo de proyectos residenciales.

De hecho, incluso antes de iniciarse la obra, ya se han anunciado iniciativas inmobiliarias a lo largo de la futura ruta, lo que sugiere que el bulevar funcionará como eje de valorización de terrenos más que como solución directa al problema del tránsito en los polos turísticos consolidados.

Esto no significa que el desarrollo inmobiliario sea negativo.

Por el contrario, la expansión urbana planificada puede ser necesaria para absorber el crecimiento poblacional que ha generado el auge turístico en la provincia La Altagracia.

El problema surge cuando el proyecto se presenta ante la opinión pública con un argumento que no parece corresponder del todo con su impacto real.

El congestionamiento vial más crítico no se produce en el trayecto que conectará el bulevar, sino dentro de los núcleos urbanos de Verón, Bávaro y Punta Cana, donde confluyen cientos de miles de trabajadores, transporte hotelero, residentes y visitantes.

Es decir, hasta los recién nacidos saben que los cuellos de botella del tránsito en Verón, Bávaro y Punta Cana se concentran fundamentalmente en las vías que conectan el área turística con los centros poblacionales, los complejos hoteleros y los puntos de servicios.

Es por eso que el nuevo bulevar, al orientarse hacia la conexión entre la autovía del Coral y La Otra Banda, no aborda el núcleo central del problema del tránsito en Punta Cana. Por supuesto que no.

Desde el punto de vista de planificación vial, una obra que no interviene directamente en los puntos de mayor saturación difícilmente puede considerarse la solución principal al problema.

Puede contribuir de manera indirecta, al crear nuevas rutas y distribuir el flujo, pero no resolverá el problema estructural que se genera dentro del propio distrito turístico.

En ese sentido, el argumento de que el bulevar aliviará significativamente el tránsito parece más un recurso de legitimación de esta obra que una conclusión técnica sólida y lógicamente convincente.

Lo que sí resulta coherente es interpretar el proyecto como parte de un proceso de expansión territorial hacia zonas con mayor disponibilidad de tierra, donde el costo es menor y las posibilidades de urbanización son más amplias.

La construcción de una vía de esta magnitud suele preceder el desarrollo inmobiliario, no al revés.

En muchos casos, las carreteras se convierten en instrumentos para abrir nuevos polos residenciales y comerciales, incrementando el valor de los terrenos y atrayendo inversión privada.

Por eso, más que cuestionar la construcción del Bulevar Turístico de La Otra Banda, lo que corresponde es mirar con pinzas la narrativa con la que se está promoviendo.

La población no necesariamente rechaza el crecimiento urbano ni la inversión inmobiliaria; lo que genera desconfianza es la percepción de que se intenta justificar una obra con un argumento distinto a su finalidad principal.

Una política de comunicación más transparente, que reconozca que la vía busca facilitar la expansión urbana, ordenar el crecimiento y crear nuevas áreas de desarrollo habitacional, probablemente sería mejor valorada por la ciudadanía.

Presentar el proyecto como una solución definitiva al congestionamiento, cuando el problema real se concentra dentro de Verón–Bávaro–Punta Cana, puede terminar debilitando la credibilidad institucional.

Ese bulevar puede ser una obra importante, pero no necesariamente por las razones que se están difundiendo.

Su mayor impacto no estará en descongestionar el tránsito actual, sino en habilitar el crecimiento futuro. Y en temas de planificación territorial, la claridad en los objetivos no solo fortalece la confianza pública, sino que también permite discutir con mayor seriedad qué otras obras sí son necesarias para resolver el verdadero problema vial de la zona turística.

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