Punta Cana. En el año 2024, Verón-Punta Cana, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de la República Dominicana, dice adiós al 2024 sin haber resuelto varios problemas que obstaculizan el bienestar de sus residentes.
Mientras la zona sigue creciendo exponencialmente en términos turísticos y económicos, la comunidad continúa esperando la solución de problemas postergados por décadas, afectando la calidad de vida de miles de personas que viven y trabajan en este próspero lugar.
La falta de inversión en áreas fundamentales, como infraestructura básica, ordenamiento territorial, y servicios públicos, así como el retraso en la creación de un municipio independiente, son solo algunas de las cuestiones que siguen pendientes.
SIN PLANTA DE TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES
Uno de los problemas más graves que persiste en Verón-Punta Cana es la ausencia de una planta de tratamiento de aguas residuales. El crecimiento desmesurado del turismo y la población ha incrementado la demanda de servicios, pero no ha ido acompañado de una infraestructura adecuada para procesar los desechos líquidos.
Esto no solo pone en riesgo la salud pública de mucha gente, sino que también afecta los ecosistemas locales, como las playas y los arrecifes de coral, que son elementales para la economía de la zona.
A pesar de que la construcción de una planta de tratamiento es un proyecto de larga data, aún no se ha materializado, lo que genera un sentimiento de frustración entre los residentes y las autoridades locales.
De este tema apenas se habla cuando hay situaciones que ponen de manifiesto la necesidad urgente de construir un sistema de alcantarillado que se ajuste al crecimiento poblacional, que gana mucho a poco esta carrera sin un final previsible.
UN ACUEDUCTO, SÍ, PERO CUÁNDO
El servicio de agua potable en Verón-Punta Cana también deja mucho que desear. A pesar de que el crecimiento de la zona ha sido notable, la red de acueducto no ha sido renovada ni ampliada de manera proporcional.
En decenas de barrios, los residentes sobreviven con la extracción de pozos tubulares, lo que complica su estilo de vida, especialmente en los sectores más alejados del área turística.
El déficit en el servicio de agua a través de un sistema de acueducto se agrava por la falta de inversiones en infraestructura hidráulica. Esto deja a muchas familias sin acceso al preciado líquido con la calidad y rigores sanitarios que garanticen la protección de su salud.
El Ministerio de Obras Públicas, así como la Corporación de Acueducto y Alcantarillado, son los actores responsables de resolver esta problemá-tica, pero la falta de acción contundente ha llevado a los ciudadanos a manifestar su descontento.
CALLES SIN ASFALTAR
Otro desafío significativo es la infraestructura vial. A pesar de que Verón-Punta Cana es una de las zonas más visitadas del Caribe, muchos de sus barrios y comunidades aún carecen de calles asfaltadas, lo que afecta tanto la calidad de vida de los residentes como la experiencia de quienes visitan la zona.
Las calles sin asfaltar, especialmente en áreas periféricas, se convierten en un calvario durante la temporada de lluvias, generando enormes charcos, atascos y riesgos de accidentes.
El gobierno local ha impulsado proyectos de asfaltado, pero la burocracia ha retrasado el avance del adecentamiento de las calles de Verón-Punta Cana.
Para Antonio Cruz, residente de Verón, la mejora de las vías es una de las principales demandas de los residentes, quienes viven diariamente con los problemas derivados de esta deficiencia.
Los esfuerzos de la Junta Municipal y otros actores del gobierno han sido insuficientes para satisfacer la creciente demanda de servicios básicos de infraestructura.
ALUMBRADO DE ÁREAS ESTRATÉGICAS
El alumbrado público en Verón-Punta Cana es otro tema pendiente. Si bien el centro turístico está parcialmente iluminado, muchas áreas residenciales y periferias carecen de suficiente iluminación, lo que aumenta la inseguridad y dificulta la movilidad nocturna.
Las autoridades locales han señalado que la instalación de más luces en zonas estratégicas es una prioridad, pero la falta de presupuesto ha ralentizado este proceso.
Este tema se convierte en un caldo de cultivo para la delincuencia, ya que ladrones y asaltantes se aprovechan de la oscuridad para cometer actos delictivos.
Tomando en cuenta la naturaleza de esta zona turística, alumbrar las calles y avenidas principales debería ser una prioridad impostergable. La preocupación de los habitantes es progresiva.
Los lugareños enfatizan que la seguridad no puede ser negociada. “Verón-Punta Cana es un cen-tro turístico mundial, pero no podemos dejar que la inseguridad ponga en riesgo lo que hemos logrado”, afirma Juan Sánchez, residente en el sector Cristinita.
ORDENAMIENTO TERRITORIAL
El ordenamiento territorial de Verón-Punta Cana también sigue siendo un tema en pausa. La falta de planificación adecuada y la expansión descontrolada del área han generado problemas de sobrepoblación y falta de servicios básicos, como agua potable, saneamiento y un caos mayúsculo en el tránsito.
Si bien el crecimiento desordenado ha traído consigo oportunidades económicas, también ha generado tensiones entre los desarrolladores turísticos, las autoridades locales y los residentes.
El plan de ordenamiento territorial es una necesidad urgente, ya que la acumulación de proyectos sin una estrategia clara pone en riesgo la sostenibilidad a largo plazo de la zona.
Para algunos expertos urbanistas, la falta de un marco legal adecuado para regular la expansión de la ciudad puede llevar a una crisis de infraestructura, afectando la calidad de vida de los ciudadanos.
UN SUEÑO QUE AÚN NO SE HACE REALIDAD
Uno de los temas más debatidos durante 2024 fue la gestión para convertir a Verón-Punta Cana en un municipio autónomo, política y administrativamente independiente de Higüey, municipio cabecera de La Altagracia.
Esta propuesta, que ha sido respaldada por muchos sectores, busca descentralizar la administración local y garantizar que la zona reciba más recursos para resolver sus problemas.
Aunque el proceso de conversión en municipio ha avanzado, no se ha concretado a nivel legislativo, lo que limita las posibilidades de un manejo más eficiente de los recursos y la implementación de políticas públicas más efectivas.
El 2024 dejó en evidencia que, si bien los avances turísticos y económicos son evidentes, el bienestar de la población local sigue siendo una asignatura pendiente.
En la medida en que se prioricen inversiones en infraestructura, servicios públicos y el ordenamiento territorial, Verón-Punta Cana podrá avanzar hacia un futuro más equilibrado, donde el progreso llegue a todos sus habitantes, no solo a los que se benefician del turismo.
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